Seguridad en uno mismo
La seguridad en uno mismo nace cuando se abandona la búsqueda. ¿Por qué tanta búsqueda? ¿Qué te falta a ti? ¿Qué perdiste? Nada, no perdiste absolutamente nada, y por eso has de dejar la búsqueda.
Abandonar la búsqueda es lo mismo que encontrar.
Todo cuanto buscas está en el presente, en ti. Cuando abandonas la búsqueda, te amas a ti mismo y amas el presente. Sólo así surge una completa confianza y seguridad en las cosas que uno vive y tiene.
Posees absolutamente nada, como cada humano divino. Caminas por la vida sin posesiones, no posees a otros, ni animales ni cosas, y tampoco te posees a ti. La vida te fue regalada, y cuando la vida se vaya, no te pedirá permiso, porque no es tuya.
Cualquier sentimiento de pertenencia sólo genera una mayor sensación de escasez. Al creer que posees, te alejas de tu espíritu divino y te sientes más pobre. Cuando uno se siente seguro en sí mismo sabe que no posee nada, que todo le llega y se abre a todas las posibilidades.
El iniciado se engaña cuando cree que el camino hacia el despertar y la liberación es fácil. Cree que el camino espiritual le entregará más felicidad, resolución, poder personal, incluso cree que los problemas un día serán olvidados. Pero cuando elegimos un camino de iniciación, aceptamos ir desnudos, descalzos, abriendo las manos a recibir lo que el Universo nos entregue, aceptándolo y dejándolo ir cuando así deba ser, sea lo que sea, sin aferrarnos y sin despreciar nada. Muchas veces nos aferramos con fuerza a las ilusiones, y el iniciado, al comprender esto, siente mayor dolor.
Quien recorre la senda espiritual se enfrenta a pruebas mucho más duras de las que se enfrentan quienes viven aferrados a las ilusiones. Su única luz, el amor espiritual que a veces se torna más claro y nítido que cualquier otra cosa, otras veces parece una sombra, una bruma, una mentira. Muchas veces sufre soledad, otras veces temor, el iniciado observa su propia arrogancia, su ira, su envidia, y su camino le obliga a ser consciente de lo que está viendo y le fuerza a enfrentarse a ello.
Cualquier otra persona, cuando observa su necedad, no le da importancia. No le importa ser orgulloso, mentiroso, irrespetuoso, no le importa odiar o engañar o envidiar, pues la luz que guía sus pasos tal vez sea la ilusión de la fama, o el dinero, o lograr su propios deseos. Pero cuando la luz del Amor Incondicional y la Esencia Universal guía tus pasos, ante la necedad y las ilusiones no puedes hacer oídos sordos y debes actuar, como un guerrero, aunque eso cueste sacrificar el propio ego.
Pero a diferencia de quien no está en un camino de iniciación, estas pruebas se convierten en lecciones de vida, no en problemas. El sanador no rechaza el dolor, no lo ignora, sino que lo admira, lo cuida, lo respeta y lo utiliza para aprender y transformarse.
Con el tiempo, el iniciado no desea que ningún problema se le escape, porque sería como perder la luz que guía sus pasos.
Fortalece la seguridad, la confianza, la autoestima alta, al punto que creas en ti y te seas fiel. Que cada cosa que haya en tu vida comprendas que es parte de tu camino evolutivo. Toda cosa que hoy rechazas de tu cuerpo, de tu vida, de tu mente, de tu realidad, es una parte de ti en la que no confías.
Es más, el egoísmo, la soberbia, también es algo que has de administrar, igual que se administran los papeles.
Confía. Sin ningún temor confía en ti
