Reiki y Sanación Consciente
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Honestidad

De mi maestro REIKI Paradharmadas aprendo la Honestidad como el fundamento de todos los caminos espirituales.

Honestidad es ser valiente y mirar hacia dentro. Honestidad es ser fiel a uno mismo y a los demás.

Cuando uno practica la honestidad no hace daño a otros, no se enoja, simplemente celebra los logros ajenos. No censura ni limita, sino que se abre a las posibilidades, acepta e integra con facilidad.

En el trabajo de sanación, en el camino espiritual, ser honesto implica:

Saber escuchar

Aprender, recibir, recoger

Entregar lo que uno cosechó en su interior previamente, no lo que sabe o ha estudiado sin experimentar

Abrirse al cambio

Muchas veces, una persona no quiere compartir lo que le ocurre. Escuchar no significa saber qué le pasa a la otra persona, sino estar presente, de cuerpo y alma. Entonces cuando escuchamos a nuestro amigo, recibimos, amamos, entregamos ese amor, valoramos, admiramos, en definitiva: estamos presente.

Practicar REIKI no se trata de “cambiar” ni alterar ninguna corriente, ni ningún camino, menos cambiar el camino y la vida del otro, sino acompañar, con todo nuestro amor y respeto. Ayudando a que la persona recupere el equilibrio consigo mismo y con su entorno, y poco a poco, que recupere el equilibrio con el Universo.

Mientras hacemos esto, una misteriosa fuerza nos impulsa a nosotros a recuperar el mismo equilibrio, a conectar, pues permitimos que fluya por nuestra vida la misma energía universal, sin bloquearla, sin censurarla, sin limitarla…

Puedes meditar en silencio en tu mente, en tu alegría, en una flor, en el agua… Cuando uno es honesto en la escucha, medita en el corazón del otro sin esfuerzo, pues la energía universal se da sin esfuerzos.

No piensas la respuesta que darás, solo estás presente, dando la mano. Así la otra persona se apoya en ti, igual que se apoyaría en un árbol o una piedra. No le da de más, no le quita nada, no le reclamas, no exiges, únicamente estás, con todo tu ser.

Cuando uno es honesto, entrega lo que está dentro, en su interior. No se puede entregar aquello que no nos pertenece. A veces nos creemos que ya hemos aprendido algo, sin ejercitarlo el tiempo suficiente, y aconsejamos y lo mostramos como si fuese algo que durante mucho tiempo estuvo en nuestro interior, esto es un claro ejemplo de deshonestidad que nos separa de las personas que queremos que nos escuchen. Intentar enseñar y dar algo que no poseemos, genera una gran mentira que se situará entre el corazón del otro y el nuestro. Cuando entre el otro y tú lo único que hay es la experiencia transparente de nuestra presencia, entonces nada te separa de vivenciar una comunicación completa.

Entrega aquello que esté en tu interior, puede que tú no lo valores, por tu baja autoestima o por ignorancia, pero sólo aquello que hay en tu interior es realmente valioso, y como pequeñas luces en la noche, tus experiencias vividas, servirán para clarificar y transformar, tanto a ti mismo como a los demás.

Una vez te presentas tal cual eres, escuchas y hablas sin esfuerzo y sin intentar parecer lo que no eres, aparece un concepto superior de honestidad. Fluimos en el cambio y permitimos que este cambio fluya por nosotros. El momento presente es único, maravilloso. Consciente de ti mismo y de todo lo que eres, mira con honestidad lo que ocurre en ti en este mismo presente