Reiki y Sanación Consciente
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Respeto

Respetar es comprender el valor de la vida.

Tú no sabes lo que vale la vida, fue un regalo y desconoces su origen, su razón, su valor. No puedes tener idea de lo que vale una flor, un animal, un árbol. Pero continuamente estás matando o reprochando lo que te rodea. Deja de matar, deja de destruir y negar el valor de lo que tienes a tu alrededor. Matar no sólo es cortar un árbol, pisar una flor, matar un animal o participar en la muerte, no, matar también es ignorar. Cuando las personas ignoran, están faltando al respeto de lo que les rodea. Han dejado de valorar e, inmediatamente, inconscientemente, comienzan a matar. Muchas personas se sienten alejadas de cualquier pensamiento sobre la muerte, pues la vida está diseñada de una forma tan inteligente, que se comporta como si no existiera la muerte, pero la muerte está ahí, cada instante, cada instante algo debe acabar porque algo debe empezar. Como una perfecta ecuación donde no aparece nada del vacío, donde no hay huecos, donde no hay cosas demás. Todo reposa en un equilibrio perfecto.

Matar también es dañar nuestra propia salud, matar también es censurar, limitar, coartar la libertad ajena. Matamos la sonrisa del otro cuando le hacemos llorar.

Ahora, en tu propia experiencia con la muerte, con el cambio, con la destrucción de la vida, ¿cuántas cosas haces por cuidar tu entorno? No por evitar que maten árboles o que maten animales, sino por cuidar, replantar, limpiar lo que ya está contaminado. Este tiempo es muy desafiante para la humanidad porque el respeto se ha perdido. Reclamamos el respeto entre las personas, reclamamos que nos traten con respeto, pero no nos importa que no haya un respeto hacia la vida, hacia la infancia, hacia la naturaleza… Cuando nos duele algo que vemos, intentamos no participar y nos alejamos rápidamente, sin enfrentarnos a las acciones destructivas de la vida. O justificamos que no tenemos relación con esos actos, cuando somos beneficiarios de los mismos.

La humanidad ha perdido la gratitud y el amor hacia la vida, hasta el punto de que gran parte de los fallecimientos, son enfermedades y accidentes que podrían haberse evitado cambiando unas pocas cosas en la vida.

Es importante amar la vida y respetarla. Cuando uno ama la vida y la respeta se apodera de un espíritu joven, amoroso y activo. Uno se ama y cuida su cuerpo, de la misma forma que cuida a los que tiene cerca, no diferencia tanto entre animales y personas, ama y respeta por igual.

Evita participar en sacrificios, en la muerte y todo aquello que “contamina” la vida. Las personas que valoran la vida, no se llenan de banalidades, superficialidades y sobre todo, ante todas las cosas, evita la codicia que tanto daño al planeta está causando.

Se trata de respetar nuestro entorno, pero a la vez, no acumular lo que no necesitamos: simplificar. Pues lo que más daño hace a la propia naturaleza y al planeta, no es la ira, ni la falta de respeto, sino la codicia. Poseer, comer, decir e incluso pensar de más, genera basura, basura material o mental, que luego hay que transformar si no queremos dañar nuestro entorno y a nosotros mismos.

Respetar comienza respetándote a ti mismo. Tu conoces lo que ocurre cuando dejas de respetarte, así en este momento comienza a hacerlo.

En el REIKI uno aprende a respetarse porque comprendes que nada posees, que nada es tuyo, y tú sólo eres la mano que acoge en tu vida, el actor. Te comprometes con tu vida y comienzas a verla como una oportunidad más de encontrarte con lo divino. Cualquier excusa, cualquier problema, se convierte en un camino más hacia Dios. No evitas todo aquello que crees que te hace daño o que hace daño a otros, respetas que eso es parte de la vida, pero dejas de alimentarlo.

El sanador, al trabajar la energía, siente cuántas veces una persona está dañada por agarrar de más, por guardar energías que no necesita, que debería haber soltado hace mucho, y esas energías son emociones, son alimentos, son cosas, son recuerdos.

Al trabajar en el REIKI rápidamente pierdes las ganas de comer tanta carne cuando no la necesitas, o alimentos innecesarios, procesador. Sin esfuerzo empiezas a cuidarte. Pierdes el hábito de querer matar, y empiezas el hábito de disfrutar. Y poco a poco te haces más responsable de ti mismo.

Muchos sanadores valoran tener una dieta vegetariana porque consideran que no quieren participar en la muerte de animales, aunque a veces el cuerpo puede tener carencias y necesidades que no tienen en cuenta, pues no se trata de comer unos productos u otros, sino de comer justo lo que necesites en el momento que lo necesitas. No importa tanto si son productos vegetarianos, ecológicos o naturales, sino tener una alimentación adecuada para tu ritmo de vida. Cada uno, con todo lo que vive, con su trabajo, con su ejercicio, con su edad, tendrá unas necesidades diferentes, las cuales irán cambiando a lo largo de la vida. Respetar la vida, amar la vida, es escuchar estas necesidades y atenderlas.

En ciertos lugares en la edad media, se consideraba uno de los peores delitos cortar o dañar un árbol.

Incluso algunas personas eran condenadas a muerte por cortar un árbol. En casi todo el planeta, la vida de un árbol se consideraba más valiosa que la vida de cualquier persona. Sin embargo, ahora, un árbol no vale mucho, la madera parece que es lo único valioso de los árboles. En este tiempo, la humanidad ha ido a un extremo opuesto.

Comprender y escuchar la energía, la vida, es mantener un equilibrio entre ambas creencias tan opuestas.

Muchas personas no valoran lo que tienen más cerca o las oportunidades que se les presentan en la vida, y esto también es una falta de respeto hacia lo que la vida es. Puede ser una persona, un juicio, una situación difícil, o fácil, una casa que pierdes, una relación que se rompe, un trabajo que evitas, valora aquello que se presenta en tu vida, comprende que todo cuanto te rodea nace de la fuente y te conduce a ella. No debes lanzarte a todo, sino comprender que, si está en tu vida, por algo será, respetar y cuidar aquello que ya tienes, observar y aceptar lo que venga, lo que intenta enseñarte algo, lo que intenta destruir algo en ti. Cuidar las plantas en tu jardín igual que las plantas del vecino, igual que las plantas del bosque. A la vez, cuando las malas hiervas crecen, tanto en tu jardín como desde otros lados intentan entrar en tu vida, actuar con prontitud respetando y cuidando lo que el Universo te entrega para que lo protejas. Una persona respetuosa con la vida no sólo cuida sus cosas, de igual manera cuida todo lo presente. Se hace respossable de sus sentimientos y vive con coherencia con lo que siente. Una persona responsable, valora y cuida lo que tiene, no lo abandona ni lo destruye a la menor de cambio.

Camina más confiado, más resuelto, creyendo firmemente en una única cosa: que todo tiene sentido. Y todo en tu vida tiene un sentido, no te alejes de nada que vivas: ámalo y respétalo. Cuídate a ti: a tu cuerpo, lo que comes, el agua que bebes y los productos químicos que te pones en el cuerpo. Cuida tu jardín: los bosques, los ríos, los océanos.

Observa poco a poco lo bien que te sientes contigo y con lo que te rodea cuando dejas de fumar, de utilizar productos tan contaminantes, de cuidar tu piel con productos que han dañado el ecosistema y dañan tu cuerpo o tu corazón, de vestirte con ropa fabricada por niños que no han podido jugar.

Observa lo bien que te sientes cuando cuidas tus relaciones, a las personas que amas, las respetas, las escuchas y tratas de no hacerlas daño.

Observa la paz que hay en ti, cuando escuchas y respetas tus ritmos, tu cuerpo, lo atiendes y valoras la virtud de la vida.

Respetar la vida es amarla.