Reiki y Sanación Consciente
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Sanación

A diferencia de la cura, la sanación no elimina los problemas de nuestra vida, sino que busca la raíz de cada uno de ellos, y una vez hallada la raíz, ayuda a liberarla a través de la conciencia, la energía divina, la transformación, etc.

Tenemos tres formas de eliminar estos venenos que generaron el dolor y sufrimiento:

  • Tomando conciencia de ellos, lo que los iluminará y liberará de nuestra vida
  • Aprendiendo de ellos y corrigiendo nuestro sufrimiento, lo que nos llevará a un cambio en la manera de vivir la vida
  • Transmutándolos, transformándolos a través del amor y la consciencia

Los diferentes caminos, así como las distintas filosofías espirituales, simplemente abordan la sanación del veneno desde diferentes aspectos, pues consideran que la fuente o esencia se apoya en aspectos diferentes.

En el primer punto, estas filosofías comprenden que la esencia es luz y vacío, por lo que trabajan para que la meditación y la luz clara, limpie y libere todo engaño, ilusión y veneno de la mente.

En el segundo punto, se considera que la esencia es sabiduría, por lo que se busca transformar el veneno en sabiduría y lograr así conectar con la divinidad.

En el tercer punto, se considera que el veneno es parte del todo, el iniciado se envenena, no lo ignora ni intenta evitarlo, y al envenenarse, abrazando y consciente de su acción, transmuta el veneno en dicha plena y consciencia luminosa.

Todas estas formas son viables y posibles. El REIKI puede apoyar a cualquier de ellas, es compatible con todas. Pues, bien entendido, no busca cambiar ni transformar, ni aprender, sólo Ser, con plena consciencia y con amor, abrazar y dar cabida al momento presente, en armonía con todo.

Todos los problemas tienen su raíz, y la raíz de cada problema en ningún caso se trata de un trauma concreto, ni de una emoción, sino de una creencia errónea y limitadora: la separación. Observa bien tus emociones, siempre, en todo caso, tus emociones están bien, solo tus creencias empañan tu vivencia emocional.

Al buscar la raíz, muchas veces nos encontramos con barreras en nuestra mente más antiguos incluso que nuestra vida, a veces en nuestro origen, en el vientre materno, en nuestros padres, o incluso en otras vidas. Incluso cuando vamos más allá de las vivencias que han podido ocasionar nuestra barrera interior, descubrimos simplemente un sentimiento de división, de separación de la unidad. Esta es la base de todos los autoengaños y problemas: la ignorancia, el dolor de estar separados.

De la ignorancia al creernos separados de la fuente, surge toda infelicidad, creencia negativa, trauma y enfermedad.

Nuestras actitudes negativas que generan nuestros desequilibrios surgen de la ignorancia.

La luz divina, a través de la sanación espiritual, primero nos recuerda desde nuestra esencia sutil, que somos Unidad. Somos no más que Unidad. Y esta unidad es dicha plena.

En la sanación, tanto cuando tú la entregues como cuando la recibas, permite que la dicha plena de lo divino te equilibre y te guíe por el camino hacia la liberación de la raíz de los sufrimientos que vives.

Sientes que eres parte del Uno.

Todo puede recibir sanación, pues todo puede ser bendecido por el infinito.

La sanación recuerda a cada parte de nosotros que es Unidad.

Cuando nos realizamos sanación a nosotros mismos estamos “divinizando” cada una de nuestras células, pero ¿cómo es eso posible, si nuestras células, nuestros pensamientos, nuestra existencia ya son divinos? Simplemente lo estamos recordando. El cuerpo también sufre memorias, y muchas veces hemos superado algo, pero nuestro cuerpo lo recuerda y se bloquea en un punto determinado pareciendo que ignora el cambio que ya hemos dado.

En el Sistema de Sanación REIKI unimos la Energía Divina REI con la energía vital KI, fluyendo desde arriba hacia abajo, desde abajo hacia arriba, generando un infinito tumbado que atraviesa nuestro cuerpo, recordándonos quienes somos en todo momento. Recordando nuestra esencia divina y armonizándonos desde nuestra propia semilla.

Nos realizamos REIKI cuando nos sentimos mal, cuando hemos perdido el equilibrio: emocional, mental o físico. Y al realizarnos autotratamiento REIKI buscamos encontrar ese equilibrio con el todo, recuperar nuestro camino, nuestro poder autosanador. Recuperamos así el equilibrio y la armonía.

Cuando realizamos tratamiento REIKI a otras personas simplemente les recordamos que son un ser búdico, pleno, completo, que está en unión perfecta con la divinidad de todo el Universo. Se dice que el Buda que hay en nosotros, saluda al Buda de la persona a quien realizamos tratamiento REIKI. Es probable que la persona que recibe el tratamiento no comprenda estas palabras, ni comprenda el trabajo que se realiza, pero sí sentirá que alguien, con presencia plena, con atención, cariño y respeto, le da la mano, de una forma u otra, escuchará nuestro saludo sagrado, de corazón a corazón.

Así, REIKI se lo realizamos a personas, a la tierra, al agua, al cielo, a todo aquello que sintamos que está en desequilibrio, porque todo aquello que sentimos que está en desequilibrio, está en desequilibrio dentro de nosotros mismos. Si una relación está mal no realizamos Sanación REIKI a la otra persona, sino a la relación, pues es allí donde nosotros estamos participando. Si tenemos muchas dificultades en el trabajo o en los estudios, podemos realizar REIKI; pero no realizaremos REIKI a los libros, ¡eso sería absurdo! Realizamos REIKI a nuestro acto de estudiar, a nosotros trabajando, a nuestra voluntad, a nuestras relaciones en el trabajo, etc.

Sanación es buscar el equilibrio y la armonía con el Universo