Perdón
A través de las terapias y sanaciones REIKI uno se encuentra con gran parte de experiencias en la vida aún por transmutar. Tal vez experiencias que no entendiste, o que dejaste pasar, o que ignoraste que habías hecho daño, tal vez aquello que no logras olvidar ni perdonar. Puede que las veas en otras personas, puede que estén en ti mismo.
Cuando veas algún “error garrafal” en ti, algún veneno por sanar, algo que piensas completamente ilógico con lo que sientes, con lo que te gustaría ser, o descubras un trauma muy antiguo que sale a la luz una y otra vez, primero de todo no te preocupes. Hay una respuesta clave a esto: perdonar.
Para perdonar, es importante reconocer que cada cosa tiene su tiempo. Y este tiempo no puede variarse. Por mucho trabajo que hagamos, debemos aprender a respetar el tiempo en nosotros mismos y en los demás. Muchas cosas que verás en ti, creerás que ya es momento de sanarlas, sin embargo, gracias a este camino, descubrirás que a veces el trabajo es más lento de lo que esperabas. Clave: respetar tu tiempo.
Al respetar tu tiempo te perdonas. Te liberas de la culpa de estar mal, te comprendes, te escuchas con amor y te acompañas a ti mismo con ternura.
Cuando a un niño le enseñas a caminar no le insistes en que corra o le obligas a saltar cuando aún no sabe ponerse en pie. Cuando a un anciano le ayudas, no le insistes en que vaya más rápido.
Comprendes y respetas su situación. ¿Porqué no haces lo mismo contigo mismo?
En el trabajo del perdón, una de las primeras cosas que aprendemos es lo difícil que resulta comprender nuestra verdadera situación personal. Creemos que sabemos, nos juzgamos continuamente, sin embargo, la vida nos muestra continuamente como no es así, pues apenas nos conocemos, y cuando descubrimos algo, rápidamente aparece otra cosa que ignorábamos, recuerda que cada persona es un Universo completo y misterioso. Existe un abismo de culpabilidad entre nosotros y nuestra realidad. Perdonar significa romper esa barrera y aceptar.
Hoy, todavía no sabes quién se ese desconocido que eres tú mismo, pero te quieres escuchar, te deseas aceptar, al completo, sin censuras, con amor.
Con paciencia, con curiosidad y admiración, te permites, como un asiento, como una piedra, como un árbol, igual que escuchas con amor a alguien que amas, te dedicas a escucharte a ti, sin esperar nada en especial, sin censurar nada. Igual que escuchas el mar, el río, el océano de estrellas en el cielo, así te escuchas a ti mismo. ¡Y qué bendición! Ese es el camino del perdón.
Cuando escuchas así todos los misterios son destapados, tu herida se descubre tiernamente ante ti, puedes verla, acariciarla, abrazarla, sanarla. Cuando te escuchas a ti mismo con tanta presencia y aceptación, te vuelves la medicina que cura tus propias heridas.
En el camino REIKI, la mayoría de las veces se usan las manos, colocas tus manos sobre aquello que duele, mientras, permites que fluya la energía del Universo, no bloqueas, no fuerzas, fluyes. Mientras, la mirada del sanador se centra en permitir Ser, permitir que la corriente de vida y luz se manifieste tal y como es. Entonces escuchas las heridas, mientras escuchas la voz del Ser, escuchas su dolor, y sientes como fluye, como todo, hacia un cambio, una transformación interior que transformará todo cuanto le rodea. El sanador no teme, porque comprende que la Esencia se manifiesta poderosa, ilimitadamente y en armonía con todo.
