La primera mujer alquimista es María de Alejandría o María la Judía, o María la Profetisa. Vivió entre los siglos I y III d.C.
Se le atribuye la frase: “Uno se convierte en dos, dos en tres, y del tercero surge el uno como el cuarto”, que describe las etapas de la transformación de la materia.
El Uno es la materia original, la Materia Prima, donde la un idad es indiferenciada. El Dos es la separación de los opuestos, el masculino y el femenino. El Tres es la unión de estos dos opuestos generando uno nuevo, el hijo. El Cuatro es la obtención de la Piedra Filosofal, el oro alquímico, que regresa a la unidad desde la perfección.
María inventó:
El Baño María, diseñado para calendar indirectamente, de forma suave y uniforme. Esto se utilizó para destilar sin destruir la materia por exceso de calor.
El tribikos, un alambique de tres brazos que permitía obtener sustancias puras mediante la destilación de líquidos. Se obtenían destilaciones de aguas florales y se utilizó mucho en boticas para usos medicinales.
El Kerotakis, un aparato cilíndrico usado para sublimación y el tratamiento de metales con vapores. Aunque María lo inventó para los metales, también se utilizó para obtener aceites esenciales de plantas.


