Para Paracelso, el amor es la más alta medicina, y toda medicina verdadera es una forma de amor.

Para Paracelso las Almas Gemelas son una realidad. Él creía que cuando se crea el alma, esta se divide en dos partes, las cuales se separan para que tengan distintas experiencias vitales. Estas almas siempre están conectadas.

La pareja perfecta, la unión de lo masculino y femenino, la “boda alquímica” es una clave para poder entender la medicina de Paracelso. Consiste en comprender que todo tiene un principio masculino y femenino. Cuando ambos se unen en equilibrio perfecto, todo se armoniza y logra su máximo potencial.

Esta unión de opuestos habla de una frecuencia vital distinta, aunque un mismo origen energético y un mismo patrón interno. Como si todo surgiera una misma matriz.

“Lo semejante reconoce a lo semejante, aunque la razón no lo entienda.”

El amor hace que las almas afines se atraigan y se complementen. Este principio de cohesión del universo lo utilizaba para lograr magia en la medicina.

Cuando dos opuestos o complementarios se unen, se logra activar heridas antiguas y poder sanarlas, completar procesos inacabados, despertar la conciencia dormida y recordar su origen. El encuentro, no es sólo para equilibrar, sino también para lograr una transformación interior.

Así, al elegir el remedio perfecto, buscaba el complemento exacto, el opuesto, estudiaba las afinidades y las simpatías. Generando una medicina que resonaba con el alma de cada persona.

Las plantas, según Paracelso, que más ayudan a reconocer el alma, ayudando a facilitar el encuentro con el alma afín o con la naturaleza y manifestación afín, serían:

Rosa

Amor que revela la verdad interior.

Sándalo

Recuerdo espiritual entre almas antiguas.

Ylang-ylang

Apertura del corazón al otro.

Neroli (azahar)

Unión sagrada, matrimonio del alma.

Granado

Destino compartido a través de ciclos.

Vainilla

Memoria afectiva profunda.

Benjuí

Reconocer heridas compartidas.