Tipos de sanación – Teoría
La sanación es una forma de reequilibrar el cuerpo y regresar al origen de perfección y equilibrio.
Cuando una sanación se hace efectiva toda energía relacionada también es equilibrada y el conflicto se disolverá en todas sus formas y en todas sus manifestaciones.
Y realmente no se disuelve, sino que se convierte en un vehículo para el aprendizaje, la salud, o incluso el despertar.
Formas de Sanación Completa
Sanación consciente: iluminando el desequilibrio. Dando cabida desde la conciencia. Escuchando o meditando sobre la situación en particular, llegando a la raíz y comprendiendo los entramados del cuerpo de dolor y cómo está afectando.
Sanación tántrica o transformación: abrazando el cuerpo del dolor desde un espacio de conciencia plena y compasión, permitiendo al cuerpo del dolor ser y manifestar dentro de la conciencia plena y el amor, generando que el mismo dolor se transforme en sabiduría, unión y gozo.
Sanación por eliminación o yógica: consiste en, una vez reconocido el conflicto, dejar de alimentar el desequilibrio permitiendo que todas las demás partes actúen hasta lograr un equilibrio completo del ser.
Sanación consciente
Practicaremos esta sanación de una forma sencilla, comprendiendo que el cuerpo —los huesos, los órganos, las células, todo— tiene vida propia y tiene inteligencia.
Existe una conciencia particular en el cuerpo capaz de integrar todas las partes juntas y por separado a la vez. Al observar e iluminar con plena conciencia y desde un espacio de armonía y silencio cada una de sus partes, todo el cuerpo es escuchado.
Esta sanación es bastante directa y la utilizaremos para armonizar el cuerpo a través de la escucha.
Algo similar ocurre en el masaje cuando, al permitir al cuerpo expresarse y escuchar su respiración, el mismo cuerpo comienza a colocarse y respirar en armonía. Al observarlo desde un plano físico nos resultará mucho más fácil realizarlo desde un plano mental.
En la técnica precisa para este tipo de trabajo tan sólo observaremos desde el espacio de silencio y conciencia una parte del cuerpo o el cuerpo en general, permitiendo que todo se armonice y se sienta sostenido.
Meditación 1 — Sosteniendo el cuerpo del dolor desde la conciencia plena
Esta meditación te ayudará si aún no logras mantener un estado de conciencia plena o no tienes confianza en el trabajo que realizas, de tal forma que actúas sosteniendo a la persona en esa conciencia.
A la cabecera de la camilla y con el paciente tumbado en ella, visualiza que estás rodeado de un cielo estrellado, tal vez suspendido en medio del Cosmos, y conecta con el padre cosmos. Siente y conecta con la gran conciencia universal que rodea y unifica todo, y confía en ella. Déjate arropar por la mirada constante y atenta de lo divino.
Desde ese espacio de conciencia, en la mayor vibración que puedas mantener, sujeta entre tus manos a la persona que vas a tratar, impulsándola a la misma conciencia en la que tú estás, sintiendo que la sostienes en ese estado.
Sujétala sintiendo cómo la sostienes el tiempo que te sea posible, tal vez 5 o 10 minutos, permitiendo que todos sus cuerpos se armonicen en una conciencia plena, manteniendo el estado de conciencia plena todo el tiempo.
Una vez sientas que el trabajo ha finalizado, ayuda a la persona a bajar su vibración hasta la camilla, estableciéndola en equilibrio, y una vez la hayas ayudado a bajar su vibración a un estado normal, baja tu vibración.
En caso de que sientas necesario, puedes reconducir las energías y equilibrar los cuerpos sutiles con imposición de manos sobre los chakras.
Meditación 2 — Contemplando el cuerpo del dolor desde la conciencia plena
Este trabajo te puede ser útil una vez hayas diferenciado perfectamente tus estados mentales y logres un estado de conciencia plena y quietud mental mantenido en el tiempo.
Desde un espacio de silencio y conciencia plena, acoge el cuerpo del dolor y tan sólo observa o escucha, permitiendo que se manifieste tal cual es. Permite que sea, sin juicios ni pensamientos por tu parte. Tan sólo mantente en un estado de conciencia plena, escuchando, sosteniendo el cuerpo del dolor desde ese estado de conciencia, iluminándolo con tu propia conciencia en todos sus estados y todas sus fases.
Meditación en el cuerpo del dolor
Cuando el cuerpo del dolor se haya manifestado, es posible que comiencen los cambios en el cuerpo rápidamente. Se pueden notar tensiones y distensiones ante las cuales no te alegres ni te lamentes, tan sólo mantente en un estado de contemplación con conciencia plena, apartando todos los pensamientos, juicios, permitiendo que sea.
Cuando el cuerpo es escuchado, habla; cuando el cuerpo habla y se expresa, se sana el dolor; cuando se sana el dolor, el cuerpo se recoloca y se armoniza.
Una vez realizados estos ejercicios desde un plano espiritual, puedes avanzar a un plano físico observando una célula en concreto, un órgano, un hueso o incluso un sistema o aparato al completo.
Igual que una persona medita en el silencio o en la conciencia, también es bueno meditar en aquello que no nos permite lograr el silencio o la conciencia plena.
Podemos meditar en aquellos entresijos de la vida, de la mente, de las manifestaciones, que no nos permiten sentir plenitud, a fin de llegar a la raíz de cada una de estas energías y poder iluminarlas y disolverlas desde su raíz.
De la misma manera también podemos meditar en la energía desde su esencia hasta la manifestación concreta.
Meditación — Contemplación
Observa que meditar y contemplar son dos conceptos totalmente diferentes. Una meditación es una búsqueda. Una contemplación es un encuentro.
En la meditación todavía hay algo que deseamos encontrar, algo que sentimos que nos falta, algo que creemos que está en desequilibrio. En la contemplación estamos en equilibrio y observamos con gran conciencia todas las manifestaciones sabiendo que realmente son perfectas. Tan sólo las contemplamos sin esperar en ellas cambios, permitiendo que su divinidad, su luz, su esencia se exprese y se manifieste en perfecta armonía.
Cuando contemplamos hay, pues, un encuentro. No hay necesidad de sanación, tan sólo iluminamos lo que sabemos que por esencia es perfecto.
Sanación tántrica o transformación
La sanación tántrica resulta mucho más trascendental y rápida, y aunque es muy similar a la sanación consciente, es totalmente diferente.
En el tantra el practicante no busca eliminar el veneno, sino envenenarse, a fin de que el veneno, el cuerpo del dolor, le genere una expansión mental o espiritual. El veneno no desaparecerá, sino que se transformará en dicha, alegría, felicidad, despertar, plenitud, sabiduría.
Meditación 1 — Sosteniendo el cuerpo del dolor en la Madre divina
Esta meditación, como iniciación a la transformación tántrica, nos servirá como un vehículo para ir comprendiendo este trabajo y desarrollándolo.
Actuaremos igual que en la meditación anterior, conectando esta vez con el amor de la Madre Divina, permitiendo que la energía amorosa y acogedora de la Madre transforme todo llanto y dolor. Al igual que un niño herido que se refugia en los brazos de su madre calmando todo dolor, nos refugiamos en los brazos de la gran madre permitiendo que todo dolor se disuelva y se transforme en amor.
Situado en la cabecera de la camilla y con el paciente sobre ella, siente cómo tu cuerpo es la madre que te sostiene, tu respiración es la madre, tu peso es la madre.
Siente el aire fresco, los sonidos que te rodean, los colores, todo, todo es la madre acunándote y sosteniéndote. Desde esa conciencia de la madre, sostiene energéticamente y espiritualmente a la persona que vas a tratar en ese amor divino, permitiendo que sea sostenido por la madre universal. Mantén en todo momento una actitud de sostén y cariño, permitiendo que descanse en el amor universal.
Una vez sientas que el trabajo ha finalizado, ayuda a la persona a bajar su vibración hasta la camilla, estableciéndola en equilibrio, y una vez la hayas ayudado a bajar su vibración a un estado normal, baja tu vibración.
En caso de que sientas necesario, puedes reconducir las energías y equilibrar los cuerpos sutiles con imposición de manos sobre los chakras.
Meditación 2 — Transformación del cuerpo del dolor a través del amor
Desde un estado de conciencia plena, permite en tu espacio interior acoger el cuerpo del dolor, tal cual sea. Acoge en ti no sólo el dolor, sino todo lo relacionado al dolor, incluido el temor al dolor. Y abraza con todo tu amor ese dolor. Permite que el dolor se exprese y tan sólo mantente en un estado de conciencia y amor pleno ante ese dolor.
Evita todo pensamiento y siente cómo cada vez eres más grande y tu abrazo es más grande, y cómo el dolor se va empequeñeciendo y transformando poco a poco hasta lograr una liberación completa. Siente cómo el dolor se transforma en apertura, y siente esa apertura, esa sensación de liberación, de gozo, de expansión.
Mantente en ese estado de expansión el tiempo que sientas oportuno.
Sanación por eliminación o yógica
Este tipo de sanación no lo vamos a tratar particularmente en esta formación.
En el caso de los yogis, el trabajo con el cuerpo del dolor es abruptamente diferente. Consiste en diferenciar en todo momento el desequilibrio, qué lo forma, qué lo genera, e ir eliminando cada una de las cosas que lo alimentan hasta que el mismo dolor se vaya disolviendo.
En las costumbres yógicas hay muchos caminos que dirigen el trabajo hacia una sanación más consciente, aunque en sus orígenes el yogi buscará «ayunar» de todo aquello que alimente el dolor, a fin de que el mismo cuerpo y espíritu se libere por sí solo del dolor y retorne al equilibrio.
Sanación energética
La sanación energética estará trabajando sobre los canales del cuerpo, el prana, los nadis, el Chi vital, no sobre el origen del dolor. En ella, equilibrando las energías del cuerpo, buscamos que el cuerpo se reestructure a fin de que la persona pueda enfrentarse de una forma más consciente y clara al conflicto en su naturaleza.
Sanación por imposición de manos
En la sanación por imposición de manos podemos introducir energía o equilibrar las energías que ya hay en el cuerpo.
En la canalización de energía recuerda que existen muchos tipos de energía y estas energías generan cambios en el organismo. También existen enfermedades y órganos que enferman por acumulación de energía, por lo que no es necesario poner energía que alimente el Chi de más, sino energía que armonice el Qi.
Entregaremos energía a otras personas cuando tengamos claro el origen de estas energías y las repercusiones físicas, mentales y emocionales. Algo que sólo sabremos después de 4 años trabajando con las mismas energías.
Las energías intermedias pueden ser administradas durante mucho tiempo; podemos entregar energía filtrada por seres angélicos durante horas sin que haya efectos secundarios notables. Son energías suaves y normalmente cálidas.
Los seres que actúan en dichos filtros ya fueron descritos, aunque existen varios tipos que podemos generalizar en tres:
Ángeles de la sanación: son seres que actúan como filtro en sanaciones energéticas, suavizando y armonizando energías sutiles a fin de que no sean dañinas para el cuerpo físico. Facilitan en igual medida que podamos acceder a ellas, ayudando a ser un puente de unión entre esas energías y nosotros. Existen muchos tipos de estos seres y normalmente no actúan en trabajos de entidades, amarres, ni cuando la persona está muy contaminada por energías negativas.
Médicos del Cielo: son seres sutiles que, igual que los ángeles de la sanación, pueden actuar como filtro, aunque también intervienen en sanaciones específicas, interfiriendo en los campos energéticos, ya sea limpiando, haciendo operaciones metafísicas o generando cambios en los campos energéticos. Existen muchos tipos de médicos del cielo, aunque en su mayoría las personas que trabajan con ellos los catalogan como extraterrestres.
Ángeles, arcángeles y seres de jerarquías superiores: estos seres de luz nos ayudarán a equilibrar la energía con la que ya trabajamos. Cuando intervienen nos guían, nos ayudan a centrar el trabajo y nos entregan visiones y percepciones claras, ayudándonos a enfocarnos. Sostienen el trabajo que ya estamos realizando. Aparecen cuando el sanador está actuando en un nivel de vibración más alto.
Tipos de energías
Energías terrestres: son energías fuertes, intensas, que ayudan en situaciones de desmayo o carencia de energía y desvitalización. Normalmente las sentiremos en el Tan Tien, en el sacro o en el hígado.
Energías vitales: las energías vitales son aquellas que conectan nuestro cuerpo físico con los planos divinos, son de formas y características diversas; las más importantes concurren a través de unos canales de energía que conectan los órganos. La más intensa concurre por un canal central por la columna vertebral.
Energía vital negativa: es una energía fría y contraria, en menor cantidad que la energía vital principal o Chi vital, sirve para equilibrar el organismo.
Kundalini: es una energía normalmente dormida en la base de la columna vertebral que, cuando se activa, se elevará por toda la columna vertebral activando todos los nadis o canales energéticos y potenciando todas las energías de la persona, incluidas las energías negativas.
Energía celeste: es una energía sutil y suave; dentro de esta energía nos podremos encontrar mayor o menor vibración dependiendo de la limpieza en nuestros canales energéticos. Se trata de una energía filtrada divina que nos ayudará a equilibrar nuestro cuerpo, mente y espíritu, armonizándonos en general.
Energías de reinos angélicos: son diversas energías con extraña procedencia, algunas frías, eléctricas, cálidas, más o menos sólidas. Normalmente accedemos a ellas a través de seres intermediarios y sirven para trabajos específicos y sanaciones particulares. Muchas sanaciones que se realizan surgen de este tipo de energías con procedencias diversas.
Energía divina: es la energía universal en su esencia. El trabajo con esta energía es demasiado intenso, por lo que no puede ser prolongado en una persona normal más de minutos. El sanador o terapeuta que trabaja con esta energía llevará años preparándose, pues una persona normal al trabajar con ella suele marearse y sentirse abatida de cansancio.
Equilibrio de energía
El trabajo por el que apuesto desde esta formación de terapeutas es, desde un conocimiento claro de las diversas energías que influyen en las personas, evitar canalizarlas salvo una clara necesidad, y trabajar a partir de un equilibrado general de las energías que ya tiene la persona.
Aprovechamos la sanación energética para cerrar los agujeros aurales, ya sea visualizando o energéticamente, para limpiar las energías externas negativas, y a la vez vamos equilibrando las diferentes energías que ya tiene la persona, disolviendo los bloqueos, armonizando y generando que el mismo cuerpo tienda a la autosanación. Evitando entregar energía externa que sea difícil asimilar.
Como caso especial, si considero oportuno trabajar con la energía divina —la cual no es más que una conexión con nuestra propia divinidad, de la que normalmente estamos tan desconectados que se nos puede hacer pesada o intensa la sanación—, sin embargo, es una energía sin filtros, sin intermediarios y totalmente pura.
Sanación mental
La sanación desde un plano mental es tal vez una de las herramientas más sencillas y poderosas con las que contamos en el trabajo energético.
Sería la sanación que los niños índigo o cristal utilizan. Se trata de sanar desde la visualización, creando el espacio adecuado.
