Los elementos
Los elementos
En su esencia, los elementos son básicamente unas energías primordiales y en función de cómo las unamos, y en qué proporción, en qué tiempo, con qué cualidades, darán a luz todo lo que conocemos. Surgen desde la esencia creadora, por ello las cualidades de los elementos están presentes incluso en lo invisible.
Cuando trabajamos con los elementos buscamos equilibrarnos, encontrar orden en nuestro camino, recuperamos la fuerza perdida, las cualidades que estos elementos nos aportan, incluso sanamos aquellas partes de nosotros que estaban dañadas.
Por los cambios de la vida, podemos alterar los elementos internos, así podemos tener dañada la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter, por carencia o por exceso.
En muchos trabajos sobre los elementos el éter aparece como quintaesencia, en oriente como espacio. Éter significa cielo limpio, firmamento, el aire más puro de las montañas. Con éter nos referimos a la cualidad volátil del espacio que todo lo aguarda, todo lo une, todo lo forma. Si no existiera el éter, los demás elementos no podrían tener cabida.
Tierra
La tierra es la cualidad del equilibrio, la fuerza, el sustento. La cualidad de tierra es firmeza. Perdemos o alteramos la tierra cuando sufrimos accidentes o agresiones donde sintamos amenazado nuestro territorio o nuestro cuerpo.
En la Tierra dañada nos encontraremos con situaciones donde no tenemos dónde “defecar”. Problemas de herencia, de autoestima, de solidez. Nos costará tomar decisiones determinantes. Tal vez falta de seguridad en uno mismo, problemas en las relaciones. Pueden sentirse afligidos los huesos, el bazo, la sangre y la circulación sanguínea, el estómago, el páncreas. Nos podemos encontrar con problemas de territorio, bien por necesidad de él o porque tengamos la sensación de inseguridad. Tal vez sintamos peligro, necesidad de escapar, falta de un hogar equilibrado. Problemas en el trabajo, con las amistades y con las relaciones familiares.
Sufren de tierra también las personas que dedican su vida a los demás olvidando sus prioridades, delegando eternamente sus sueños y anhelos. Los que postergan un sueño por ayudar a su familia. Las personas que suelen verse rodeadas de riñas y conflictos ajenos ante los que no pueden hacer nada. Las personas que viven en situaciones de gran tensión. Las personas sin casa, sin dinero, sin organización ni orden en su vida.
Una persona que haya perdido cualidades Tierra es posible que genere ansiedad en su vida. Sensación de vacío. Tendencias obsesivas en el orden, la alimentación o en las relaciones.
Un choque, un accidente, un robo, sobre todo un robo de herencia o de territorio. Una exclusión social, acoso, maltrato, esclavitud, abusos con amenazas e intimidación, una deuda o sensación de deuda … son algunas de las experiencias que pueden generar una pérdida de las cualidades del elemento tierra.
Una persona con una tierra en equilibrio tendrá su cuerpo equilibrado, su casa, su cuerpo, su trabajo, como bases de su vida, estarán firmes y bien asentadas. Sobre todo, sus relaciones serán equilibradas. No habrá deudas ni pérdidas de territorio.
Una persona con escasez de tierra se sentirá abandonada, pobre, desamparada. La tierra nos entrega seguridad y las personas con tierra firme aportan mucha seguridad.
Cuando hay un desequilibrio en la tierra por exceso puede haber testarudez.
Equilibramos la tierra trabajando, dando más respeto a nuestro cuerpo y a nuestras acciones, delimitando bien nuestro espacio personal. Nos ayudará a tener unas relaciones fluidas y gratas, la falta de cualidades que aporta el elemento tierra no podrá generar problemas en las relaciones, estas no fluirán o se estancarán o serán muy problemáticas.
Para equilibrar la tierra basta con realizar trabajos más prácticos en la vida, centrarnos en lo esencial: trabajo, economía, relaciones, territorio. Ordenar nuestras pequeñas cosas y centrarnos en ellas.
La tierra son las necesidades básicas: territorio, alimento y relaciones. Cuando estas necesidades no están cubiertas, o inconscientemente sentimos que están en peligro, nuestra prioridad será cubrirlas: dejamos de descansar (no tenemos territorio), de defecar, de alimentarnos equilibradamente, nuestras relaciones… Entonces inconscientemente no podremos avanzar en nada hasta que estoy no esté resuelto, convirtiéndose en una prioridad en la vida.
Algunos síntomas claves: debilitamiento, mala absorción de nutrientes, problemas en la excreción, problemas estomacales, tendencia a candidiasis, problemas estructurales (escoliosis…), conflictos con la alimentación, falta de gateo en el primer año de vida, problema en el reflejo primitivo de succión, tendencia, falta de minerales y omegas, obsesiones, angustia, ansiedad, cambios de temperamento con depresión y ansiedad bruscamente. Llanto intenso.
Órganos: Bazo, páncreas. Estómago, boca
Sentido: Olfato
Acción: Excretar
Sabor: Dulce
Emoción: Ansiedad
Ejercicio para conectar con la Tierra
Siente el peso de tu cuerpo. Nota como estás en perfecto equilibrio con la Tierra y nota como tu cuerpo es atraído con fuerza hacia abajo. Siente como el peso de tu cuerpo te entrega una fuerza constante que te entrega voluntad y fuerza para actuar en tu vida.
Conecta con el “felino” que hay en ti. Observa, camina, habla desde el “guerrero”, con una total conexión con tu cuerpo, con tu peso. Moviéndote y sintiendo en todo momento la conexión con la Tierra.
Ejercicio para conectar con el lugar
Siente todo el entorno. Nota todo lo que te rodea como un lugar consciente. Lleno de energía y vida. Camina conectado con tu entorno, comprendiendo que todo lo que te rodea está en armonía contigo y con tu movimiento.
Nota como esta forma de sentir y caminar te entrega una fuerza nueva. Cambia tu ritmo, tu respiración, según el lugar donde estás. Intentando formar parte de ese lugar. Ser parte de ese paisaje, sea cual sea.
Agua
El agua es un elemento que nos permite fluir. En su esencia es movimiento y nos aporta cambio, transformación, transparencia.
Una persona con el agua en equilibrio no se queda en las indecisiones. Se emociona con naturalidad y se enamora con alegría. Vive con sencillez y armonía sus sentimientos y se mueve con la vida adaptándose y cambiando cuando es necesario. Las personas con agua en equilibrio son frescas, vitales, transparentes, les gusta “empaparse” desde sus sentidos de cada uno de los amaneceres que constantemente la vida nos regala.
Cuando el agua es escasa el corazón parece que se vuelve rígido y cuesta mucho más vivir la emoción, parece que hay “sequedad” en el interior. La alegría se esfuma y podemos vivir culpabilidad, miedo, desazón. Una persona con escasez de agua se vuelve aburrida, tosca, pesada. Su vida, sin rumbo ni cambios, parece atascada en las mismas emociones. Y cada amanecer, aunque único, parece el mismo que hubo ayer. Carencia es, desazón y miedo.
Cuando el agua está en exceso la persona sufre por sus emociones sin control. Su vida fluye con tanta rapidez que no puede controlarla, los momentos felices y los momentos más negativos cambian demasiado rápido. Uno se siente en medio de un torbellino. En estos casos el cuerpo tiende a cambiar constantemente y nada se puede hacer al respecto; la vida también cambiará como un torrente de agua por momento incontrolado y violento.
Situaciones como caídas, vértigos, ciertos accidentes, robos, perdidas del control, abusos de poder, situaciones en las que no hemos entendido lo que ocurría o no podíamos saber qué estaba pasando, pueden dar problemas en el equilibrio con el agua. Situaciones que nos hayan generado gran miedo, problemas en el nacimiento con sufrimiento fetal, grandes angustias en la madre o depresión en los padres. Alcoholismo o dependencias graves en algún familiar, vidas con inestabilidad.
Realmente cuando tras una situación traumática perdemos cualidades del elemento agua, nos sentiremos aturdidos, sin energía para continuar, bloqueados ante cualquier pequeño conflicto de la vida. Esto hará que nuevamente volvamos a sentir una falta de fluidez, que sintamos estancamiento, miedo, angustia, y nuevamente sentimos que perdemos agua.
Nuestra agua recupera la armonía cuando tomamos la determinación de fluir y permitir la conciencia en el ahora. Ver, observar, sentir, vivir, es la mejor medicina para equilibrar el agua.
Eliminar los apegos y los miedos a la pérdida de control, recuperar el equilibrio y permitir que las cosas vayan fluyendo. Emocionarnos y empatizar un poco más. Abrir el corazón y respirar todo lo que la vida nos presente.
Los elementos de agua y tierra suelen estar muy relacionados generando que ambos estén ligeramente dañados. Tan sólo es darnos cuenta que los conflictos que afectan a uno también suelen afectar al otro.
Algunos síntomas claros: personas con pesadez, descontrol en el metabolismo, problemas hormonales, emocionales, miedos y miedos ansiosos, estancamiento y tendencia a repetir los mismos ciclos. Órganos desvitalizados, deshidratación o sobrehidratación, exceso o defecto de vitaminas. Problemas en el territorio, infecciones de vejiga, problemas para escuchar, lentitud. Frio emocional. Estancamiento o desorden emocional. Vértigo, migrañas, dolores musculares, mareos, falta de equilibrio.
Órganos: Riñones, vejiga. Orejas
Sentido: Gusto
Acción: Procrear
Sabor: Salado
Emoción: Pánico, miedo
Ejercicio para sentir y equilibrar el Agua
Para sentir el agua en el cuerpo lo mejor es el movimiento y la danza. Busca situaciones donde cambies de forma constante de “personaje” bailando o moviéndote como un ejecutivo, como lo haría tu padre, como lo haría un hombre aburrido, un niño, un adolescente… busca motivar tu movimiento, tu emoción y tu empatía cambiando la emoción y soltando y liberando rápidamente la anterior.
Aire
El aire en su esencia es movimiento, sutileza, visión. A través del aire proyectamos todo lo que existe y concebimos el mundo que nos rodea. Una persona con aire en equilibrio percibe el mundo que le rodea con objetividad. Tiene concentración y sabe escuchar. Aprende constantemente y deshecha constantemente todo lo que ha aprendido. Su mente está en apertura y su vida también. El aire en equilibrio nos dota de mayor creatividad, astucia, una claridad superior y mayor inteligencia.
Cuando el aire está en exceso la persona puede huir en sus proyecciones, en sus visiones y sus ilusiones. El mundo deja de ser un lugar agradable y se convierte en una cárcel escapando de la cárcel a través de la imaginación ilimitada. Cuanto mayor sea la proyección más feliz se siente la persona que tiene exceso de aire. Deja de escuchar, deja de empatizarse, imagina, sueña y vive en su mundo interior, un mundo que rara vez puede compartir o expresar por estar demasiado lejos con la realidad.
La persona con ausencia de aire se puede volver demasiado seca en sus pensamientos y sin apertura mental. No hay imaginación, no hay superación, no hay creatividad. Se vuelve obtusa en su forma y dura en su juicio. Igual que la persona con exceso de aire no vive las relaciones desde la objetividad, en el caso primero vivía según su proyección idealizada y ahora sobre su juicio sobre ellas.
Llorar desconsoladamente en la niñez sin ser atendidos, el negarnos la palabra o no dar valor a lo que decíamos condicionan la cualidad de aire en nosotros. Situaciones demasiado difíciles para comprender, como secuestros, abusos o ser testigos de maltratos, también pueden terminar en un desequilibrio con el aire. El exceso de aire de un familiar cercano o de los padres, suele hacer que los hijos manifiesten una carencia de aire, es necesario una mayor objetividad cuando el mundo que nos han enseñado es demasiado subjetivo, y al revés. Unos padres con ausencia de aire y un mundo entendido como demasiado objetivo hará que los hijos necesiten vivir un aspecto demasiado objetivo e idealizado de la realidad.
Las creencias en lo ilusorio como base en la educación: mitos, proyecciones, leyendas, seres invisibles, incluso iconos como Papa Noel o el Ratoncito Pérez, pueden desenfocar a vivir el niño un exceso de aire, y, al contrario, al romper la creencia de estos mundos puede ocasionar una falta de apertura mental hacia el mundo invisible.
Sobre todo, el aire lo equilibramos trabajando la apertura mental desde el equilibrio. Intentando liberarnos de todos los castillos de arena construidos y viviendo la vida tal cual se nos presenta, sin juzgarla, sin catalogarla, sin evadirnos de ella. Cada cosa en su momento, con la misma energía, con el mismo enfoque. Trabajando por poner la misma ilusión y esfuerzo ya sea en barrer la casa, en estudiar o en pasear con los amigos. Nuestra mente no tendría que alterarse según las tareas que realicemos. En este trabajo podemos comprender cuándo la mente se evade o se vuelve más crítica y rígida.
Muchas veces tras un conflicto de agua nos encontramos un trauma no llorado, como la muerte de un bebé justo antes de nacer, una viudedad complicada con varios hijos, engaños amorosos donde la mujer o el marido tienen hijos con la otra pareja y se guarda en secreto o se actúa como si no hubiera ningún conflicto, etc.
Algunos síntomas claros: mentiras, falta de atención, desvío constante de la conversación, falta de enfoque claro, falta de escucha. Egoísmo. Problemas para sostener a las otras personas, para sostener las realidades que le rodean. Necesidad de abandonar algo, de romper con el pasado, de “cortar” con algo. Falta de responsabilidad. Adicciones. Evasión. Melancolía. Tristeza. Problemas mentales. Ahogos. Asma. Alergias. Preguntar una cosa y responder otra, acabar las frases de los demás. Conocer en exceso las situaciones que le rodean. Tendencia a autoanalizarse. Separación de la familia.
Órganos: Pulmones, intestino grueso. Nariz. Piel. Manos
Sentido: Olfato
Acción: Sostener
Sabor: Picante
Emoción: Melancolía. Tristeza
Ejercicio para sentir y equilibrar el Aire
Para recuperar el aire trabajamos la meditación. No la meditación como observar la mente en quietud, sino como un trabajo de enfoque y transparencia. Buscando descubrir y observar los defectos, los venenos. Meditando con plena atención y enfoque en cómo es nuestra mente, cómo somos nosotros. Generando una constante observación hacia nosotros mismos y un autoconocimiento honesto y humilde.
Fuego
El fuego es la energía, la vitalidad, la fuerza, la sexualidad, el placer, la abundancia.
La cualidad del fuego nos entrega calor, vida, voluntad, autonomía. Y cuando conectamos con el fuego recuperamos nuestro aspecto más creativo y salvaje, nuestra pasión, nuestro coraje, nuestro ímpetu. Una persona con la energía del fuego en equilibrio es una persona fuerte, física, que tiende al movimiento, trabajadora, implicada, pasional, enamorada, ardiente. Una persona con fuego en equilibrio es abundante porque constantemente da, se entrega en cada acto totalmente.
Cuando el fuego se vive en exceso uno pierde el control de sus pasiones o las puede dirigir de una forma negativa. Su ira, sus pasiones, su fuerza, se convierten en torrentes de energía descontrolados que tienden a perderle.
Cuando existe una carencia de fuego la persona no tiene energía para realizarse. Nos cuesta mucho más emocionarnos y no nos apasionamos con lo que hacemos. Perdemos el deseo, la vitalidad, la “chispa”. Cuando hay carencia de fuego nos quedamos donde estamos sin intentar avanzar en ninguna dirección. No hay movimiento por lo que no hay cambio ni hay transformación.
Los problemas de exceso o carencia de fuego pueden surgir de la monotonía, de ciertos problemas en las relaciones y la sexualidad, de sentir que nos hemos desgastado en diferentes situaciones de la vida, o cuando nos hemos implicado demasiado en algo y hemos visto como no sale bien, igual que si durante años hemos hecho las mismas cosas, con los mismos horarios, en los mismos lugares.
Equilibrar el fuego significa recuperar el aliento de vida. Se trata de hacer las paces con nuestro pasado y reanimar nuestro espíritu hacia el cambio. El trabajo de equilibrar el fuego, llamarlo o suavizarlo, se basa en trabajar la pasión por la vida. Volver a enamorarnos de nuestra vida o de nosotros y equilibrar el trabajo de la necesidad de intensidad en las pasiones.
Al trabajar con el fuego trabajamos con el amor propio y la necesidad de vivir con mayor intensidad lo que ya de por si es maravilloso.
Algunos síntomas claros: problemas en la digestión, personas que dicen lo que sienten demasiado rápido o no expresan con sinceridad, personas que se entregan demasiado rápido a una relación y también la abandonan demasiado rápido. Problemas en la constancia. Abatimiento, cansancio. Falta de alegría. Falta de energía y de pronto energía demasiado intensa. Personas que arrollan, envuelven, acaparan la atención. Necesidad de ser observados. Sensación de cansancio constante. Falta de deseo de moverse, cansancio al caminar. Falta de creatividad, apatía. Desgana para trabajar.
Órganos: Corazón. Intestino delgado. Lengua. Ojos. Pies
Sentido: Vista
Acción: Caminar
Sabor: Amargo
Emoción: Alegría
Ejercicio para conectar con el Fuego
El ejercicio para sentir el fuego con el que trabajamos es el mismo que el ejercicio de conectar con la tierra, sintiendo el propio peso, una vez sentimos el peso del cuerpo y la fuerza de atracción de la tierra, elevamos esa energía por toda la columna vertebral despejando todos los bloqueos y conectamos con nuestro aliado de fuerza. Sentimos su poder, lo integramos. Sentimos que somos lobos, felinos, fieras, y sentimos la energía dirigirse hacia todo el cuerpo.
Ejercicio para elevar el Fuego
Sentimos y percibimos por todos los sentidos a la vez: vista, oído, tacto, gusto, olfato. Permitiéndonos percibir en cada instante todo lo que nos rodea y poniendo atención en todo lo que sentimos.
Ejercicio de fusión energética
Sentados frente a la otra persona, con el corazón abierto, conectamos cada chakra del cuerpo desde el segundo hasta el sexto con el de la otra persona. Posteriormente fusionamos nuestras energías sintiendo como se elevan nuestras energías y se potencia todas las cualidades positivas. Mantenemos la atención en esta fusión unos minutos o el tiempo que sintamos. Nos separamos energéticamente con amor y gratitud.
Éter
El éter o el espacio en su naturaleza guarda la capacidad de albergar, de reunir, de cuidar.
Una persona con el éter en equilibrio es una persona silenciosa, con la mente abierta, sin carencias. Es una persona que está presente en el ahora. El éter nos entrega la posibilidad de vivir, de expandirnos, de echar raíces, de ser. Gracias al éter podemos tener fuego, aire, agua y tierra.
Cuando hay ausencia de éter la persona no conecta con lo que le rodea, no conecta con las personas, no conecta con las situaciones. Y vivir desconectado es lo mismo que no vivir. El éter es vida, en el vivimos, nos expandimos, existimos. La vida es experiencia, y el éter nos permite experimentar.
Igual que todos los elementos el éter existe dentro y fuera de nosotros. Cuando conectamos con el éter, llega un punto en que sentimos que nuestro espacio interior se expande hacia el espacio exterior, y en ese punto la conexión con el éter es de espaciosidad sin límites.
Órganos: Hígado. Vesícula. Orejas. Ojos
Sentido: Oído
Acción: Habla
Sabor: Agrio
Emoción: Ira
Ejercicio para conectar con el Éter
Meditación en el Espacio interior
