Diagnóstico
Diagnóstico
El diagnóstico en el trabajo del terapeuta se convierte en una herramienta clave para su labor.
Un buen diagnóstico nos mostrará no sólo el problema a tratar, sino su origen e incluso el proceso a seguir.
Observación
El diagnóstico es observar y escuchar. En esta escucha buscamos recoger la información que nos dirá cómo se manifiesta el dolor, si existe algún desequilibrio y si existe algún patrón.
Tenemos que comprender que el diagnóstico es un arte que se desarrolla con años de experiencia. Requiere empatía, escucha y abandonar el ego. Los prejuicios y las ideas preconcebidas son los peores enemigos de un buen diagnóstico. Y equivocarnos puede generar más daño. Se necesita paciencia, humildad y saber hacer.
Observamos el brillo en los ojos y la piel, la expresión y la vitalidad, observamos los gestos, el tono de voz, la postura. Observamos los movimientos oculares y la tensión. Si hay frio o calor, si hay humedad o sequedad, observamos si hay vacíos o saturación energética y el color.
Elementos externos
Lo primero que podemos observar ante una enfermedad o conflicto son todos los elementos externos que puedan estar generándola o potenciándola:
Alimentación; Ritmos de sueño y vigilia; Horarios y hábitos; Ejercicio en exceso o carencia; Entorno: líneas energéticas de la casa, dormitorio en espacial, lugar de trabajo.
Observaremos con detenimiento el lugar donde duerme y como duerme. Una persona pasa unas 8 horas al día durmiendo en un mismo lugar. Si el lugar está contaminado, el colchón no es sano, contaminación acústica, si no hay un buen descanso, etc. Se pueden generar muchos problemas.
Uno de los primeros ritmos que hay que ayudar a reestablecer en la persona es el descanso.
En segundo lugar, daremos un espacio a la alimentación.
También analizaremos si hubo medicamentos en el pasado o drogas que hayan podido generar efectos secundarios.
En caso de cáncer es muy bueno analizar el dormitorio y la casa, las líneas energéticas, contaminación, los lugares habituales donde la persona se encuentra. La mayoría de los cánceres están muy relacionados con el entorno y esto es algo que puede determinar mucho la salud de una persona.
Por ejemplo, Huelva es la provincia con mayor porcentaje de canceres mortales, la mayor cantidad de problemas de tiroides y cáncer de vejiga. En mortalidad por cáncer le sigue Extremadura, Cádiz, Sevilla, Asturias y Cantabria, y estas 6 provincias son las que más cáncer tienen de toda España, justo las que tienen empresas más contaminantes.
También es más común el cáncer de estómago en casi todo Castilla León, especialmente en Burgos y Palencia. En Pontevedra y Ourense hay más cánceres a mujeres y en casi todo Galicia cáncer de pulmón que se cree que es debido al Radón. Igual en Andalucía hay más casos de cáncer de próstata y diabetes que en el resto de España.
Con esto quiero decir que no cuesta nada mirar el entorno ayudando desde diferentes ángulos.
Muchas veces al empatizar con la persona rápidamente observaremos un arquetipo dañado, una historia familiar, o incluso un conflicto realmente grave que se manifiesta en forma de la enfermedad, y, tal vez al analizar el entorno y eliminar contaminantes, fallas, estrés, angustia, alimentos nocivos, etc., ayudemos mucho más rápidamente limitando todo aquello que pueda estar bloqueando la sanación natural del organismo.
En lo que he observado, cuando una persona quiere sanar un conflicto, el que fuere, buscará elementos a su alrededor para que le ayuden a sacar ese conflicto a la luz, incluso contaminantes, energías y relaciones nocivas, incluso acciones negativas, con tal de poder manifestar aquello que adolece en el inconsciente y necesita ser liberado. Tal vez podamos encontrar muchas formas de manifestar el conflicto sin necesidad de que haya contaminantes, acciones, situaciones que lo generen tan rápidamente.
Elementos contaminantes del entorno más comunes:
- Líneas energéticas en la casa o en el lugar del trabajo (líneas telúricas, fallas, líneas de agua, etc.)
- Electricidad, ondas, GPS (usos de redes wifi continuadas, dormir junto al teléfono, antenas de teléfono y radio, entorno laboral, dormir frente a enchufes, etc.)
- Microondas (tendencia a utilizar el microondas a diario)
- Contaminación de metales pesados (ciertas pinturas, material de obra, mercurio y metales pesados, plomo, etc.)
- Contaminación de químicos (lejías, cloros, pinturas, contaminantes en el aire, insecticidas, etc.)
- Alimentación (tendencia a alimentación procesada, vegetales y alimentos con abuso de pesticidas y químicos, carne con exceso de antibióticos y hormonas, etc.)
- Medicamentos
- Drogas, alcohol, tabaco
- Venenos alimenticios habituales: sal refinada, azúcar refinado, café torrefacto, pan y harinas blancas, exceso de lácteos
Entorno familiar
Cuando una persona vive un proceso de sanación a través de una enfermedad, es muy probable que se generen conflictos familiares y en las relaciones que puedan afectar aún más lo que vive la persona. De alguna manera todos están involucrados en el mismo proceso, potenciándolo, negándolo, alimentándolo o ayudando a la sanación.
Sobre todo, en los problemas de salud más graves es muy importante el apoyo familiar. El entorno agradable, humano, respetuoso, ayudará en gran medida a la recuperación de la persona. Sin embargo, cada persona vivirá la situación como pueda.
El dolor de ver a la otra persona con una enfermedad, sea física, emocional o mental, hará que las personas del alrededor puedan cambiar el carácter, defenderse ante esta vivencia, ignorarla, despreciarla o incluso apartarse totalmente. Este tipo de situaciones sobre todo nos las encontraremos cuando la enfermedad esté relacionada con un conflicto familiar generando que todos, de una forma u otra, estén relacionados con el proceso facilitando o impidiendo la sanación.
También es bastante común que ante un problema de salud sólido la persona rehúya su responsabilidad a través de los conflictos familiares. En este tipo de situaciones será muy desafiante realizar ningún tratamiento y la prioridad será lograr una responsabilidad y conciencia sobre lo la situación actual.
Origen emocional
La mayoría de las enfermedades a las que nos enfrentamos tienen un origen claro emocional. Tal vez un conflicto sin resolver, un trauma, una emoción negativa.
Las emociones tan sólo son una parte del microcosmos del ser humano. Afectadas por pensamientos, creencias, vivencias, una persona aferrada a una emoción determinada tenderá a buscarla a través de experiencias incluidas las enfermedades.
Cortar de raíz la enfermedad no ayudará a que la persona pueda resolver la emoción, sino que podría incluso agravar el problema generando que más tarde o temprano se manifiesta la misma emoción a través de otro proceso, posiblemente más complicado.
Por ello, y dependiendo del caso y la persona es bueno ayudar a que el mismo paciente descubra el propio origen del problema y no intervenir o influir mostrando abiertamente el origen emocional.
Así muchas veces podemos acceder a tablas de conflictos y enfermedades y rápidamente juzgar un proceso íntimo y personal. Un ejemplo tendríamos una persona con problema de riñones y rápidamente diagnosticáramos miedo a la vida. Y ante esta situación la persona quedará igual que cuando llegó. Es posible que haya habido una experiencia aclaradora, o que el paciente sienta satisfacción inmediata y su sed de respuestas se hayan desvanecido. Una enfermedad, igual que el amor, la vida, la felicidad, el orgullo, la ira, no pueden leerse en una tabla buscando resultados. Hay que vivirlo, compartirlo, expresarlo e integrarlo.
Comprender el origen emocional de una enfermedad, así como enfrentarse a tal dolor requiere un tiempo y en muchas ocasiones toda la vida. Por ello facilitar el trabajo a este proceso no es ahorrar el tiempo determinando lo que la persona padece según hayamos leído en una tabla, sino empatizarnos con esa persona, abrazar su dolor con ella y compartir el proceso de descubrimiento, despertar y sanación caminando a su lado y acompañándola en dicho proceso.
Creencias erróneas
Ante casi cualquier situación problemática hay una serie de creencias erróneas. Desde las inculcadas en la infancia hasta los secretos familiares. Es muy probable que a lo largo de una sesión o un diagnóstico surjan las creencias erróneas, como bloqueos y limitaciones para la sanación. Ante esto es bueno no forzar el trabajo salvo en contadas ocasiones.
Las creencias erróneas que surgen del inconsciente y afectan a los arquetipos no es bueno romperlas de golpe, sino a través de un proceso de transformación.
Cuando una persona durante más de 30 años cree algo, apuesta por algo, daría su vida por ello, y de pronto, de la noche a la mañana descubre que esa creencia era falsa, es muy probable que deba vivir un proceso de aprender soltar. Una creencia errónea hace que una vida entera hayamos vivido en una confusión.
Tendencia heredada
Una de las cosas más interesantes para diagnosticar incluso en jóvenes, a través de la percepción sutil, es la tendencia heredada negativa. A través de este diagnóstico sentiremos las enfermedades que pudiera haber en la rama materna o paterna y si estas enfermedades puedan manifestarse o tener una tendencia negativa. Siento entonces el trabajo a tener en cuenta a lo lago de la vida para que no se genere ese proceso.
El trabajo consiste desde el diagnóstico de empatía, entramos en el campo energético de la otra persona y sentimos aquello que viene de fuera, de su padre o de su madre. No aquello que ya esté en el cuerpo, sino aquello que está viniendo como un rio contaminando la vivencia del cuerpo. Tenemos que tener en cuenta que no estamos sintiendo aquello que hay en el cuerpo, sino aquello que podría darse en avanzada edad o una tendencia negativa que es necesario superar.
Este tipo de diagnóstico suele ser muy claro y a través de él será fácil ver detalles de las vivencias de los antepasados.
Una vez visto el problema podemos trabajar transmutándolo para que no se de en el futuro o generando los hábitos saludables necesarios.
Por lo general nos encontraremos problemas de corazón, de circulación, de riñones, de pulmones, de huesos y articulaciones, del cerebro y sistema nervioso, etc.
Los problemas de corazón en este tipo de diagnóstico nos mostrarán aquellos antepasados que hayan sufrido en la forma de amar. Tal vez dejaron buena herencia, apoyaron a todos en la familia, se preocuparon por todos, y sin embargo olvidaron expresar sus sentimientos.
A través de los riñones podremos sentir los miedos profundos que haya en la familia. Los conflictos en los partos y los miedos del abuso. Victimismo, falta de autoconfianza, autodesprecio….
Tal vez sintamos una presión en el pecho de aquello que no se lloró. Dolores en los huesos de personas que se sentían sin capacidad suficiente de sostener su propia vida y sostenían la vida de todos los que les rodeaban.
Hay que tener en cuenta que en este tipo de diagnóstico no vamos a sentir todos los problemas familiares sino los dos o tres que más sobresalen y son más cercanos.
La respiración del nacimiento
La respiración de cada persona nos va a mostrar cómo nació esta persona. Que problemas acontecieron durante el parto. Comprendiendo el parto no como un momento o unas horas, sino como unos días previos y el momento nada más nacer.
En la preparación, en la inhalación, en la retención y en la exhalación descubriremos una serie de cortes, una aceleración o un bloqueo que nos puede servir de reflejo de aquello que aconteció al nacer.
Este diagnóstico requiere mucha sensibilidad y escucha. Tal vez incluso intentar imitar la percepción que se tiene para que el mismo campo energético nos corrija los errores.
Un problema durante la inhalación nos hablará de los problemas previos al parto. Estos problemas pueden generar una presión determinada en el cráneo, problemas de atención, identidad, relaciones, problemas en la alimentación y en el autorreconocimiento. El trabajo sobre estas personas nos exigirá desarrollar la voluntad en acción.
Un problema durante la retención o incluso una falta de retención nos habla de un parto demasiado rápido y forzado. Un parto donde no se ha dado el tiempo adecuado al bebe a sentir los pulsos, su ritmo. Se trata de una sensación de ahogo y prisa constante. Falta de sueño, de descanso.
Un problema durante la exhalación nos habla de la fase de expulsión. Tal vez un dolor fuerte en la madre, un corte, una hemorragia o una experiencia traumática nada más nacer (cambio de temperatura, ritmo, luz, ruido…)
Diagnóstico por empatía
El diagnóstico por empatía nos ayudaba a entrar dentro de la emoción y el cuerpo del dolor de la otra persona, precisando que le ocurre y en que gravedad.
En un primer paso realizaremos el trabajo de la empatía con nuestro propio dolor.
1º. Meditamos en nuestro espacio interior
2º. Acogemos el dolor o el cuerpo del dolor desde un espacio de conciencia y amor
3º. Permitimos al cuerpo del dolor expresarse mientras lo abrazamos y lo sostenemos
4º. Permitimos que el cuerpo del dolor se disuelva en el espacio de conciencia
Una vez hayamos cogido el hábito de dar cabida a nuestro propio cuerpo del dolor, escuchándolo y sosteniéndolo, podemos realizar este diagnóstico, el cual además de ser una sanación de por sí, nos ayudará a escuchar a la otra persona en su proceso interior.
Una vez hayamos aprendido a escuchar el cuerpo del dolor de la otra persona ya podremos desarrollarnos en cuerpo del dolor grupales o familiares.
Una vez tengamos como hábito abrazar y escuchar el cuerpo del dolor grupal, podremos comenzar a escuchar el cuerpo del dolor de un difunto a fin de ayudarle a trasmutar todo el dolor relacionado con la muerte.
Diagnóstico por observación
A través de la observación también es posible de recibir muchas señales que nos ayudarán a tener claro el proceso de la otra persona y en qué punto se encuentra. Aun así, la observación puede estar sujeta a juicios, a generalidades, que no nos ayuden a sentir realmente lo que está viviendo la persona.
Ante este tipo de diagnóstico es bueno hacer lo posible por discernir nuestro propio juicio y estado emocional ante su proceso.
Diagnóstico por imposición de manos
A través de sentir los campos energéticos, los canales y los chakras también podemos tener “pistas” muy claras que nos ayuden a determinar lo que ocurre en la persona. En este caso podemos pasar las manos sintiendo los diferentes campos sutiles e incluso proyectarnos dentro de los diferentes órganos para determinar todo lo que podamos observar.
El pulso
El arte de la toma del pulso se comparte en la Medicina Tradicional China, la Ayurveda, la medicina tibetana, la Medicina Unai (Persia), en la de medicina asiática de Japón, Corea y Vietnam, la Medicina Tradicional Mongola y hasta en la antigua Grecia y Roma se practicaba.
Es una técnica con más de 3000 años y su origen se desconoce, aunque algunos lo atribuyen al antiguo Egipto.
Bian Que (siglo V a.C.) se cuenta que era un médico capaz de diagnosticar a los pacientes con solo mirarlos o tomarles el pulso. Se dice que veía a través de las paredes, que veía los órganos y las enfermedades dentro del cuerpo. Este médico creó los cuatro métodos de diagnóstico en la Medicina tradicional China: Mirar, Escuchar y oler, Preguntar y Palpar.
Si generalizamos la técnica del pulso más allá de la Tradición China, nos encontraremos 3 posiciones con 3 profundidades, lo que nos entregará 9 lecturas por muñeca, 19 en total.
El detalle del pulso no es únicamente sentir la energía, su cualidad y el ritmo de la misma. Si va más rápido, lento o normal, si está más caliente o fría, si el ritmo es regular o irregular, si hay pausas (estancamientos en el flujo, debilidad en el corazón) si hay exceso de energía o se sienten vacíos, si la sentimos ancha o fina como un hilo, si está en su posición o la sobrepasa, notaremos si está tensa, rígida, o relajada, muy blanda. Notaremos si es resbaladizo o áspero, si es flotante o se hunde, si el pulso tiene vitalidad o si se siente difuso, sin raíz, sin fondo.
Todos estos atributos se combinan entre ellos para aportar información.
En algunas tradiciones como la Ayurveda los pulsos son Vata, Pitta y Kapha, que nos proporcionan la calidad del movimiento: irregular, serpenteante, si salta o si va muy lento, y también si es húmedo, cálido, frío o seco.
Cuando nos encontramos con la energía muy rápida y cálida, la persona retiene calor en ese punto u órgano concreto, y muy probablemente habrá frío en otra. Por ejemplo calor en la parte superior, pulmón, ansiedad, insomnio, y frío en la parte inferior, pies, lumbago, diarrea.
Según las enseñanzas tradicionales, no podemos tocar el pulso sin haber palpado interiormente la teoría del Yin-Yang, los Cinco Elementos, la fisiología de los Zang-Fu y el ciclo de las estaciones.
Una vez comenzamos el aprendizaje, debemos comprender que las estaciones y las etapas de vida cambian el pulso, y un mismo pulso sano en verano, puede verse como una patología en invierno. Hay que aprender el pulso «normal» según la edad, el momento del día y el momento del año.
Las posiciones nos hablarán del órgano en concreto y la función:
- En la mano izquierda superficial de arriba abajo nos encontramos el intestino delgado, la vesícula biliar y la vejiga.
- En la mano izquierda el toque profundo de arriba a abajo nos encontramos el corazón, el hígado y el riñón.
- En la mano derecha el toque profundo nos encontramos el pulmón, el bazo y el pericardio.
- En la mano derecha el toque superficial nos encontramos el intestino grueso, estómago y el triple calentador.
Las 27 cualidades son las manifestaciones que pueden aparecer en cada uno de estos pulsos en las que no entraremos aquí: flotante, hundido, oculto, rápido, lento, anudado, vacío, lleno, débil…
Cuando uno ya conoce las 27 cualidades aprende por comparación con su opuesto y luego lo integra con los otros métodos de diagnóstico.
En la Medicina Kampo de Japón se ha simplificado el pulso chino a tres preguntas simples:
- Yin o Yo (pasiva/fría o activa/caliente)
- Kyo o Jitsu (Vacío o lleno)
- Netsu o Kan (calor o frío)
Además, en el sistema japonés, se realiza un diagnóstico por palpación del abdomen, considerado mucho más objetivo y reducible, a través de patrones de firmeza o blandura. Se denomina el método fukushin y es considerado el principal método de exploración, y el método del pulso sería una confirmación del resultado obtenido en la palpación abdominal.
Pulso por Resonancia
La técnica que personalmente más he trabajado es por resonancia energética, Wai Qi o resonancia Hibiki, que son diagnósticos por el flujo de Qi o de Qigong, donde nos centramos en las cualidades de resonancia de la energía.
La aprendí hace 30 años de mi padre quien lo aprendió de Loung Minh Dang, creador del método de sanación Energía Universal y maestro Qigong Vietnamita. Mi padre recibió todas las iniciaciones de Energía Universal y posteriormente Acupuntura y Medicina Tradicional China, y comparando ambas líneas, finalmente recomendaba este sistema de diagnóstico por su efectividad y rapidez.
El sistema por resonancia busca que el terapeuta sienta en él mismo lo que el paciente vive.
En la práctica consiste en sincronizar la respiración con el paciente, deteniendo el diálogo interno en tres respiraciones donde se inhala por la nariz y se exhala por la boca, lo cuál permite purgar la energía turbia. Como el paciente hace lo mismo simultáneamente, ambos logramos el mismo estado de energía o conexión.
Cuando se establece esa conexión, entonces cerramos los ojos y «tocas» el pulso dejando la atención en la percepción energética.
Cuando lo has practicado durante años puedes «seguir» el flujo vital del paciente para sincronizarte con él sin poner tanto detalle en las respiraciones, aunque habrá momentos en los que sea inevitable para un diagnóstico más acertado.
La resonancia (Hibiki) permitirá que tu propio cuerpo replique todo el dolor, la zona en desequilibrio, y el flujo energético del paciente.
Una vez estás en esa conexión, no más de 5 minutos, porque tu objetivo no es una meditación larga sino un momento intenso de receptividad y conexión, entonces desconectas igual que has conectado, con tres respiraciones, inhalando por la nariz, exhalando por la boca.
Sostener esta conexión con el tiempo puede hacer que empieces a mezclar lo que sientes con lo que siente el paciente, y la percepción se contamine. Hay que ser preciso y limpios con esta técnica.
Al hacerla notaremos la energía, no el origen del trauma, ni la emoción ni el sentimiento. La energía y el flujo de energía nos mostrarán detalles sobre la salud y vitalidad claros para reconocer los patrones de dolor.
Elegir una técnica, observar
Aunque podamos ver a un médico o terapeuta realizar estas técnicas con facilidad, realmente requieren mucha preparación, y el diagnóstico concreto es algo muy sutil que se logra tras mucho entrenamiento.
