Reiki y Sanación Consciente II
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Percepción sutil – Teoría

Percepción sutil

La percepción sutil incluye tanto visión aural como sensibilidad y desarrollo de la intuición. Durante la formación de terapeutas se hará hincapié en desarrollar el enfoque correcto para aprender a discernir entre nuestro juicio y la intuición. Aprenderemos a disipar las dudas y a diferenciar aquello que percibimos de dónde lo estamos percibiendo.

Campos sutiles

  • En un primer nivel, para captar los diferentes campos sutiles utilizamos la percepción de los chakras de las manos.
  • En un segundo nivel utilizamos la visión periférica energética.
  • En un tercer nivel entramos energéticamente en los diferentes campos a través de la empatía.

En las capas del aura veremos

Agujeros en los cuerpos sutiles: fugas energéticas, futuras enfermedades, ataques psíquicos, traumas con salidas de cuerpo repentinas.

Heridas y cortes (se podrán convertir en agujeros en los cuerpos sutiles): trabajos energéticos inacabados, operaciones, accidentes, golpes.

Manchas: cuanto más oscuras, nos muestran enfermedades activas o en proceso. También nos muestran los diferentes traumas y experiencias intensas vividas.

Acumulación de energía: suele mostrar una fuga energética por otro lado; se trata de una compensación energética. La acumulación de energía afectará a los órganos que enfermen por acumulación (corazón, hígado, genitales, estómago, cerebro…). La energía acumulada extra puede ser propia o robada.

Canales externos al cuerpo

Son líneas adimensionales, y la energía que viaja a través de estos canales es muy diversa, desde mental, espiritual hasta emocional.

Nos sirven para comunicarnos con otros planos, personas, seres, o para viajar por planos sutiles, para desarrollar la telepatía, la clarividencia, ciertos viajes astrales, la conexión y la canalización…

Los canales externos más conocidos son los que se utilizan en los Archivos Akásicos o los que se usan para canalizar.

El trabajo sobre los canales externos para su sanación se realiza desde un plano mental.

Canales internos al cuerpo

Canalizan las diferentes formas de prana, Chi o energía intermedia entre la materia y la energía universal.

El equilibrio de los canales se puede realizar desde un plano físico (ejercicios, 9 respiraciones, artes marciales), desde un plano mental (meditaciones), o desde un plano sutil (equilibrado de energía, sanación sutil, imposición de manos).

Yin y yang

YIN: Femenino. Es la energía misteriosa de las profundidades. La noche, la tierra durmiente, el invierno, la cualidad de la profundidad, la energía durmiente, tranquila. La energía que sostiene. Energía fría. Inhalación.

  • Lugares Yin: bosques, lugares tranquilos, praderas, zonas sombreadas, playas, lagos.
  • En la casa: zonas serenas de una habitación, inactivas; zonas sin puertas, ventanas u aperturas.
  • Casas yin: largas, estrechas, altas, lugares donde no hay luz.
  • Cualidades yin: imaginación, intuición, sensibilidad, inseguridad, depresión, ternura.

YANG: Masculino. Fuerza, voluntad. La energía del sol, ciclo de las estaciones. Exhalación.

  • Lugares Yang: zonas soleadas, montañas escarpadas, ciudades.
  • En la casa: zonas activas, donde se desarrolla la acción, incluidas puertas, ventanas, aperturas.
  • Casas yang: casas bajas, cuadradas, compactas.
  • Cualidades Yang: lógica, rapidez intelectual, orden, ambición, autoconfianza, fuerza.

El Flujo del Chi

El Chi es la energía que conecta al hombre con la Tierra y con el Cosmos. Similar a las energías telúricas de la Tierra. Es la energía de la vida, la encarnación del Yin y el Yang. Se encuentra en movimiento constante.

La energía que absorbemos de nuestro entorno condiciona nuestra salud, nuestros pensamientos, emociones, el estado de ánimo y hasta nuestros actos.

El Chi en general es positivo, salvo en las ocasiones en que se obstruye su movimiento.

En una casa evitaremos que atraviese la casa en línea recta, desviando su trayectoria y haciendo que circule por la casa en armonía; de lo contrario es difícil que las habitaciones se llenen de energía.

Elementos que alteran el Chi de forma negativa: rincones, pasillos, columnas, aire acondicionado, desorden, ángulos agudos, muebles con esquinas puntiagudas…

SHA: es una energía vital negativa, la energía contraria del Chi. Estas energías Sha se mueven en línea recta. Las podemos percibir con claridad en carreteras, ferrocarriles, líneas eléctricas que apuntan a un edificio, caminos rectos que conducen directamente a una casa, pasillos largos que acaban en una habitación.

Chakras

Nos darán información de cómo está viajando la energía a través del cuerpo, el estado general de los cuerpos sutiles, y cómo se están comunicando los cuerpos sutiles entre ellos. En algunos casos nos pueden dar información de los traumas y experiencias vividas.

  • Heridas: muestran traumas concretos, en vivencias determinadas.
  • Manchas: muestran antiguas heridas o experiencias negativas que se han alargado en el tiempo. En la mayoría de los casos nos muestran una actitud mental o emocional negativa. Si las manchas son negras, es muy probable que la persona esté en un proceso de enfermedad física.
  • Pinchos: muestran ataques hacia uno mismo o hacia fuera. Situaciones de enervamiento, agresividad, rencor, etc.
  • Agujeros: muestran cortes similares a los de los cuerpos energéticos. Recomponer un chakra puede llevar más tiempo que recomponer un cuerpo sutil.
  • Fugas energéticas: muestran vivencias extremas, positivas o negativas; adicciones y tendencias de vida extremas.
  • Giros contrarios o movimientos en desequilibrio: ya sea un giro demasiado rápido o demasiado lento, giros contrarios o giros en desequilibrio, los movimientos de los chakras dañados nos muestran una irregularidad e incluso incapacidad en la forma de trabajar con la energía de ese chakra. En estos casos, a la vez que una sanación energética, será adecuado realizar un proceso de reaprendizaje sobre el tema tratado.

Primero: Muladhara

Perineo. Deseo de vivir. Enraizamiento con la manifestación física. Fuerza vital en plano físico. Supervivencia.

  • Abierto: deseo de vivir, fortaleza y equilibrio físico, presencia, poder y reafirmación personal.
  • Cerrado: desconexión con el cuerpo, carencia de poder personal, debilidad física y temor en la vida, negación de la vida, falta de coherencia.

Segundo: Swadhisthana

Genitales. Dulzura. Autoestima. Capacidad de dar y recibir amor en una relación. Calidad humana.

  • Frontal abierto: facilita el dar y recibir en el placer sexual y físico. Ayuda a despejar energías bloqueadas y muestra superación personal ante los propios bloqueos. Autoestima, autoconocimiento y respeto hacia uno mismo y hacia los demás.
  • Frontal cerrado: desconexión con el placer propio y ajeno. Incapacidad de sentir y gozar en la vida. Instinto y vivencia sexual dañada. Falta de seguridad, desequilibrios en las relaciones íntimas. Incapacidad de guardar secretos. Problemas de autoestima.
  • Posterior abierto: capacidad de mover la energía sexual, vital y económica. Capacidad de entender y sentir la energía, de permitir que fluya y de equilibrarla. Orden y prioridades personales e íntimos claros.
  • Posterior cerrado: falta de fuerza y potencia sexual. Falta de impulso sexual. Incapacidad de revitalizarse. Falta de alegría, de movimientos y cambios en la vida. Estancamiento. Tendencia a sentir el dolor más intenso o incapacidad de sentir estímulos externos, insensibilidad.

Tercero: Manipura

Plexo solar. Páncreas. Conexión con el Yo. Conciencia personal. Espacio delimitado. Voluntad. Coraje.

  • Frontal abierto: vida emocional en equilibrio. Procesos mentales en equilibrio. Inteligencia emocional. Seguridad, tolerancia, equilibrio. Firme autoestima.
  • Frontal cerrado: suele señalar algún tipo de enfermedad o conflicto de salud. Falta de coherencia, equilibrio y voluntad personal. Pereza. Antipatía y desazón. Ansiedad. Angustia. Temores ocultos y falta de vitalidad. Falta de responsabilidad, de autocontrol y conciencia de uno mismo.
  • Posterior abierto: conexión, unión, servicio, entrega. Manifestación equilibrada. Acciones concretas, útiles y coherentes. Sensación de estar conectado con la fuente. Confianza en uno mismo. Servicio y entrega equilibrada. Deseo de cuidar el cuerpo y cuidar de los demás.
  • Posterior cerrado: desinterés en las otras personas, en la propia salud, en la vida en general. Miedo a sentirnos impotentes. Falta de movilidad. Bloqueo de las expresiones. Falta de control. Egoísmo, falta de empatía. Tendencia a ser y parecer personalidades diferentes. Indiferencia hacia la salud propia o ajena.

Cuarto: Anahata

Corazón, timo. Vida, el amor y la armonía. Amor propio y ajeno y manifestación del amor equilibrada.

  • Frontal abierto: capacidad de amar incondicionalmente. Conocimiento claro y objetivo de las demás personas. Empatía y solidaridad. Forma equilibrada de expresar el amor y los sentimientos. Aceptación, perdón y capacidad de contemplación profunda. Es necesario que esté abierto para trabajar la sanación espiritual.
  • Frontal cerrado: dificultades para amar, para dar y recibir amor. Incapacidad de perdonar. Desequilibrio, falta de propósito de vida. Falta de relaciones duraderas.
  • Posterior abierto: conexión con la unidad desde el amor. Compasión. Hermanamiento. Equilibrio y paz.
  • Posterior cerrado: celos, envidia. Odios profundos. Rencores.

Quinto: Vishuda

Tiroides, garganta. Comunicación. Purificación.

  • Frontal abierto: comunicación asertiva. Coherente. Expresión clara y concreta en la vida. Se transmiten los sentimientos e ideas con claridad.
  • Frontal cerrado: manipulación en la comunicación. Mentiras o falsedades. Hipocresía. Secretos. Hostilidad hacia los demás. Juicios y violencia retenida a causa de rencores. Negación de uno mismo. Expresiones humillantes y violentas o incómodas. Incapacidad de expresar los propios pensamientos o sentimientos. Autoridad y despotismo en la comunicación y la expresión.
  • Posterior abierto: capacidad de adaptación al trabajo. Facilidad para la escucha y la comunicación en equilibrio. Habilidades para la venta, las relaciones públicas. Éxito en la comunicación.
  • Posterior cerrado: orgullo. Falta de éxito en la comunicación y en el trabajo. Desesperación. Falta de comprensión de por qué los objetivos no se cumplen. Caprichoso. Incapacidad para entender y escuchar.

Sexto: Ajna

Pituitaria, centro de la frente. Saber y percibir. Capacidad de entender, visualizar y crear objetivos claros.

  • Frontal abierto: alta capacidad para la visualización. Conceptos claros. Imaginación. Inteligencia. Claridad en el entendimiento. Creatividad. Cambio de opinión. Ideas que fluyen en armonía con la vida. Claridad de observación, enfoque y atención.
  • Frontal cerrado: obcecamiento. Temor a pensar lo contrario. Bloqueo en los procesos mentales. Realidad obtusa y basada en límites muy claros. Inmadurez mental. Incapacidad de soñar, imaginar o tener ideas propias.
  • Posterior abierto: voluntad. Capacidad de materializar y dirigirnos hacia nuestras propias metas. Comprensión profunda de los procesos mentales. Objetivos y metas claros y concretos. Persona independiente, autónoma y capaz de crear y manifestar con facilidad aquello que visualiza.
  • Posterior cerrado: frustración. Incapacidad de lograr los propios objetivos. Falta de comprensión de los propios procesos mentales. Falta de discernimiento entre los propios sueños y los ajenos.

Séptimo: Sahasrara

Coronilla. Conexión espiritual. Equilibrio completo.

  • Abierto: conexión espiritual. Experiencias místicas. Capacidad de sentir y vivir la vida. Autorrealización. Capacidad de trascender la realidad mundana. Comprensión de la mente sagrada, el infinito o la nada.
  • Cerrado: carencia de un sentimiento cósmico. Egocentrismo. Ideas depresivas. Falta de comprensión de las vivencias propias o ajenas. Desconexión con la totalidad.

Visión concreta

La visión concreta es la visión como forma de percepción sutil, de energías, campos sutiles, seres, entidades, incluso vidas pasadas.

Se trata tan sólo de una forma de enfoque, y para desarrollarla, sobre todo, hay que trabajar la forma de enfocarnos en la realidad.

Imagina que tienes ante ti dos planos superpuestos; puedes poner dos objetos ante ti: mientras miras a uno es difícil que puedas enfocarte en el otro, y viceversa. Nuestra mente ha sido educada para enfocarnos en un tipo de objetos y realidades, y ese tipo de visiones nos es fácil reconocerlas; sin embargo, aquello que no hemos sido preparados para ver nos resultará muy complejo de entender.

En planos sutiles casi todo lo que podamos ver no podríamos dibujarlo. Los colores, las formas, el espacio en sí, carecen de sentido para la manifestación material en la que vivimos. Por ello, tratar de describir los planos sutiles no sólo es imposible sino también un error. Sería igual que intentar dibujar un objeto en cuarta dimensión.

Existen ejercicios para poder «ver» o entrever otros planos, un tipo de visión que poco a poco nos ayudará a tener más conciencia de otros planos, a abrir la mente y descubrir más allá de lo visible.

Enfoque en un punto concreto

Uno de los primeros trabajos podría ser aprender a enfocar; de esta manera abriremos la mente y nos enfocaremos en diferentes aspectos de algo que estemos viendo.

Mirar un objeto durante horas nos ayudará a descubrir nuestra atención y foco, a la vez que a aprender a conectar con aquello que estamos observando. Normalmente enfocaremos nuestra atención en una vela, un incienso, un cuarzo, y progresivamente intentaremos abrir el campo de visión. Mantenemos una mente en quietud, sin buscar nada, sin expectativas, tan sólo en un enfoque claro, contemplando y observando qué ocurre en nuestra mente.

De la misma manera que observamos la respiración durante la meditación, con atención, observaremos el objeto sin distracción.

Desarrollando el enfoque en la meditación: para abrir el tercer ojo y desarrollar el enfoque en la meditación, dedicaremos una sesión de meditación a enfocarla en una visión concreta. Podemos usar una imagen de un Buda, un maestro o algo que deseemos que «ilumine» nuestra mente.

Aunque parezca sencillo el ejercicio, veremos cómo al cabo del rato es normal que la imagen se torne vaga, que la atención se pierda y que la imagen desaparezca; con más fuerza intentaremos insistir en la imagen. En caso de tender a relajarnos demasiado, intentaremos visualizar los colores más brillantes, y en caso de tener una mente más excitada, buscaremos centrarnos más en lo concreto de la imagen, dejando de lado los detalles y no recreando la imagen.

Visión periférica

En esta forma de visión buscamos enfocar la vista en un punto concreto, como puede ser el horizonte, y nuestra mente a la vez está concentrada en ver todo el panorama alrededor de ese punto.

Buscamos relajar la vista a la vez que nuestro enfoque se hace más fuerte.

Percepción del aura

Para percibir el aura, con los chakras de las manos activados, pondremos la palma de la mano sobre el cuerpo de la otra persona y la separaremos suavemente hasta sentir un cambio en la presión. Será entre 2 y 4 cm sobre el cuerpo, a veces un poco más. Se trata del cuerpo etérico.

Masajearemos energéticamente el cuerpo etérico, distinguiéndolo y diferenciándolo del tacto.

Cuando lo hayamos diferenciado claramente, podemos avanzar un plano más, hasta el plano astral, luego mental, etc.

Percepción de los chakras

Con las palmas de las manos a unos 10 cm sobre el cuerpo, buscaremos distinguir los focos energéticos de los diferentes chakras, su giro, su consistencia. Es posible que sintamos cada chakra con diferentes cualidades, incluso que algunos chakras nos resulte más difícil percibirlos.

Visión aural y apertura del tercer ojo

Para desarrollar la visión aural es bueno realizar ejercicios con poca luz, en salas con pocos colores, a ser posible blancos.

Para abrir el tercer ojo es muy bueno estar unos minutos al día con los ojos vendados totalmente, logrando una oscuridad total.

Los ejercicios de visión aural los podemos realizar a dos o tres metros del objeto que queramos percibir, centrándonos en el movimiento y no en el objeto estático. Podemos pedir a la persona que queremos ver que se mueva lentamente, que mueva la mano. Es más práctico iniciar los ejercicios, aunque con poca luz, a contraluz.

Otro ejercicio práctico consiste en colocar los dedos índices uno frente al otro, señalándose mutuamente. Los separamos ligeramente y podemos observar un hilito de luz que los une. Podemos jugar con ese hilo e ir separándolo hasta que logremos tomar más consistencia en la visión.

Los cuerpos sutiles que rodean a una persona son 7; podemos intentar entrever las diferentes capas para descubrir en qué grado estamos viendo a la otra persona.

Visión de vidas pasadas

Una vez seleccionado el conflicto que deseamos sanar en la otra persona, conecta con el cuerpo del dolor de la persona e intenta conectar con la vida o vidas donde puedas vislumbrar un origen o reseña de la misma emoción o conflicto.

Intenta mirar con los ojos abiertos, sobre la persona: en su rostro, en sus manos, en su cabello, en sus pies. Se convertirá en un haz de energía sutil que rodea a la persona, con el mismo cuerpo, energía, forma que tuvo en el pasado. Desde esa percepción del detalle —manos, pies, rostro— ve ampliando al plano general de visión. ¿Cómo es el suelo que pisa? ¿Cómo es el idioma que habla? ¿Está casado? ¿Tiene hijos? Intenta desentrañar no la vida en sí, sino la emoción a la que se agarra, que vivió en aquella vida, para que la persona logre liberarse del dolor de aquella vida.

Visión de seres sutiles

Los seres los intuiremos más fácilmente a través de la percepción sutil.

Las entidades, sombras y difuntos son fáciles de ver a través de la visión concreta, mientras que los seres sutiles como los ángeles y arcángeles son más fáciles de ver a través de la visión interior.

Para poder dibujar los seres en el espacio, lo más sencillo es utilizar una forma de visión panorámica: mientras miramos a una persona en particular, ya sea sus ojos, su rostro o su figura, permitimos que nuestro enfoque se amplíe hacia la energía de su aura, y más allá, hacia las energías de los seres que la rodean. De esta forma nos será fácil poder entrever los seres de luz que le acompañan, en qué lugar se encuentran y su forma.

Poco a poco, desde esta forma de visión, podremos definir detalles de estos seres.

Las entidades y seres astrales, una vez vistos —ya sea en la visión concreta, en astral o en un sueño— lo mejor es mirarlos fijamente sin apartar la atención, como sujetándolos; de esta manera podremos comprobar qué tipo de ser son: no podrán moverse y en unos segundos nos mostrarán su verdadera forma.

Visión del corazón

Este tipo de visión nos ayudará a conectar con el Yo Superior, y desde allí podemos acceder a vidas pasadas, mensajes de su alma, sanaciones más profundas.

Para realizar este tipo de visión es preciso haber desarrollado la transparencia, la limpieza en la intención y abrir el corazón.

Enfoque en la historia

A través de la historia la humanidad se enfoca de una forma u otra. Por ejemplo, en la época clásica el enfoque era sencillo, puro. Se buscaba enfocarnos desde la belleza hacia la forma limpia, tal cual se deseaba plantear. Este tipo de enfoque nos entrega la capacidad del detalle. Una persona inteligente en aquella época es aquella que es capaz de apoyarse en la sencillez.

En la época del Renacimiento el enfoque es global y sencillo a la vez. Una persona inteligente es aquella capaz de apoyarse sobre cualquier detalle, en especial el horizonte, aprendiendo a descubrir la luz ligeramente apoyada sobre los contornos que dejan de estar dibujados. Tanto en el arte como en todas las ramas se busca la capacidad de ser íntegro y completo en cada visión.

Aparece pues la época barroca, donde el enfoque está sobre el detalle, y más aún sobre el detalle del detalle. Una persona inteligente, en aquella época, es aquella capaz de detenerse en el detalle y absorber todo lo significativo de cada detalle, incluyendo los detalles y más detalles sobre cada cosa.

La visión del detalle llega a saturar y a desenfocar la visión; por ello, en la época impresionista y hasta casi la época contemporánea, el enfoque se descentra, intentando percibir desde el desenfoque.

En este tiempo, en el arte podemos descubrir cómo, al desdibujar la forma, podemos ayudar más a intuir aquello que no podemos ver pero sí sentir ante la imagen. En todas las ramas, la persona inteligente es la que muestra sobre lo que no está escrito, lo que no tiene forma; de esta manera la inteligencia está comprendida sobre la necesidad de buscar más allá de lo que sí puede verse, una época de descubrimientos, inventos, avances…

En la época moderna y contemporánea, el humano piensa que ya descubrió todo lo que tenía que descubrir, no se siente tan capaz de avanzar en esta área, y el arte nos muestra una forma caótica y desequilibrada donde se busca perder el equilibrio. Las formas son más toscas y brutas, los colores y las formas más claros. No se busca enfocar en nada, sino romper el equilibrio en el enfoque. Una persona inteligente es considerada aquella que logra romper con lo establecido realizando proezas, llamando la atención.