Seres, energías y campos sutiles – Teoría
Seres, energías, campos sutiles
Muchas veces durante el trabajo y las sesiones de muchos sanadores y terapeutas aparecen «seres» y entidades desde campos sutiles, lo cual puede parecer un trabajo engorroso y turbio al no poder diferenciar el origen de dichas energías y su objetivo particular.
Durante los seminarios, y en función de las posibilidades de cada uno, aprenderemos a diferenciar los distintos seres, planos y entidades sutiles, cómo trabajar con ellos, cómo liberarlos en caso de estancamiento y cómo centrarnos y equilibrarnos de las energías en desequilibrio.
Campo etérico
En este campo nos encontramos con seres cuyos cuerpos notaremos pesados e incluso sentiremos que pueden moverse entre lo físico: duendes, enanos y elementales con una energía más densa, o seres fantasmales y entidades de antiguos difuntos.
En caso de desequilibrio estos seres se sitúan en lugares con desorden, canales energéticos negativos, cruces de energía. Se pueden llegar a alimentar de nuestra energía e incluso una persona puede enfermar por un conflicto con estos seres.
Les pedimos permiso para vivir en un nuevo lugar, para construir, para encontrar cosas perdidas, para resolver conflictos familiares. Cuando les decretamos, es importante cerrar nuevamente el campo y resolver el trabajo.
Cuando trabajamos con ellos nos pedirán ofrendas: comida, tabaco, dinero, bebidas, agua, luz, flores.
Los casos más graves se darán cuando hay un conflicto de identidad con un difunto y la persona a tratar está siendo identificada «inconscientemente» con un difunto, entrando en su cuerpo toda la entidad energética, historia kármica y cuerpo del dolor familiar que acompañaba al difunto, fuera este un ancestro, un familiar o un aborto.
En los casos de trabajos con espiritismo (ciertas formas de constelaciones familiares o de archivos akásicos, trabajos energéticos sobre el árbol familiar) trabajaremos sólo con aquellos seres que se identifiquen y a los que llamemos, permitiendo únicamente en el espacio a trabajar que aparezcan aquellos seres que podamos controlar, dirigir u ordenar en el campo familiar. Cerraremos adecuadamente el campo antes de cerrar la sesión.
Los lugares a trabajar con entidades han de estar limpios, ordenados y tener las esquinas, ventanas, puertas, espejos o puertas dimensionales controladas.
Evitamos en todo caso que los seres dirijan la sesión, dirigiéndoles nosotros en todo momento. Gobernando la energía del lugar, de las personas y entidades, para no permitir que se alimenten, rompan o se alojen en las energías o personas con las que trabajamos.
Campo astral
En el campo astral nos encontramos elementales y devas de reinos intermedios y superiores, entidades astrales y seres de inframundos.
En el campo astral nos encontramos con los guardianes y protectores de trabajos, sanaciones, lugares, enseñanzas. En trabajos chamánicos avanzados se puede «domesticar» y enseñar a una entidad negativa para que sea el guardián de una enseñanza o un lugar; la mayoría de las enseñanzas tibetanas están custodiadas por antiguas entidades malignas adiestradas, alimentadas y custodiadas por monjes que las cuidan a fin de que continúen ese trabajo.
El trabajo con el astral se realizará con protección y evitando entrar en espacios o campos donde no nos sintamos protegidos o guiados.
Los seres astrales, en las ofrendas, nos pedirán algo similar a los seres del campo etérico.
Los seres astrales son más sutiles y más difíciles de diferenciar a simple vista. Sus energías se mueven más rápidamente y pueden parecer más engañosas, pudiendo esconderse más fácilmente, disfrazarse u ocultarse de muchas maneras.
Tienden a quedar enganchados en la necesidad de vivencias intensas, sobre todo sexuales o violentas. Las personas que tienden a necesitar este tipo de vivencias, que se enamoran con facilidad, que tienen fuertes adicciones —ya sea a sustancias, alimentos, emociones, personas o pensamientos— suelen estar atascadas en algún punto en el campo astral.
Una parte del campo astral son los mocos y entidades emocionales pesadas. Muchos de estos cuerpos quedan sujetos a entidades o formas etéricas. El trabajo con estas sombras tan sólo es de transmutación y liberación del organismo.
Trabajaremos con dichos seres en la ensoñación, rescates de alma, recapitulación, conflictos de guerras, violencia, sexualidad.
Con las personas a tratar podemos ir descubriendo cuántos factores les están quitando la energía, qué parte de su vida está incompleta o no fue satisfecha para tener una necesidad tan grande de vivencias extremas. Trabajaremos con calma y desde un trabajo gradual, progresivo, a fin de que los últimos pasos no sean conflictivos.
Por ejemplo, en el caso de un enganche a una entidad, no la liberaremos de golpe, sino que avanzaremos poco a poco con la persona que la tiene enganchada, ayudándole a que deje de alimentarla, y según la entidad vaya perdiendo fuerza le ayudaremos a la persona a tener más poder personal. Una vez recuperado el poder personal, cortamos los lazos con la entidad, pudiendo desviarla, perderla o apartarla. Evitamos así cualquier batalla astral o choque con estos planos.
Los campos astrales en algunos casos pueden ser sinuosos y hacer que la persona se pierda en los viajes astrales. Las experiencias intensas también nos dejarán agarrados a dicha emoción, generando un campo astral donde nos podemos quedar atrapados. Las partes del alma que queden atrapadas no se disolverán, sino que serán una pérdida de conciencia y energía.
Los rescates de alma nos ayudarán a liberarnos de aquellos lugares en que estuvimos atrapados en esta u otras vidas, recuperar la energía perdida o robada y resolver el conflicto originario.
En algunos casos es posible que una entidad tenga sujeta una parte de la energía de la persona, por lo que habrá que hacer un trabajo de rescate avanzado.
Campo mental
Los seres del campo mental son seres con más sutileza y expansión. Algunos de ellos son identificados como ángeles, médicos del cielo, protectores o guardianes.
Los seres del campo mental pueden caer en el orgullo, quedando atrapados en la necesidad de «ser» alguien.
Son seres que nos pueden entregar enseñanzas, mensajes, visiones. Nos pueden ayudar como intermediarios de energías sutiles o incluso aconsejar en momentos difíciles.
Son los seres con los que se trabaja en los archivos akásicos, que nos pueden traer a la luz situaciones vividas en el pasado, ayudarnos a sanarlas y ayudar a resolver conflictos kármicos pesados.
Los seres del campo mental también pueden engancharnos en visiones y mensajes, haciéndonos codiciosos en la búsqueda de información o visiones.
Las ofrendas adecuadas para estos seres serían flores, agua, alimentos, velas o inciensos.
A estos seres sí les podemos pedir ayuda y colaboración en el trabajo que vayamos a hacer, al igual que a los seres del «alto astral».
El intercambio o trato a cambio de su ayuda puede ser desde lealtad a su ser, hasta difusión de un mensaje de luz, a fin de también ayudarles a lograr un equilibrio mayor en el mundo.
Estos seres suelen tener planes, proyectos y encuentros donde acuerdan cada uno de los pasos que realizan. También es un reino estructurado y jerarquizado.
Se les siente con energía muy sutil y elevada, normalmente con colores claros. Suelen tener bastante consistencia energética. Muchas veces se les distingue con un olor fresco y sutil.
El sonido de sus mensajes es como una voz interna y no externa.
En sueños se notarán como sueños lúcidos y claros donde parece que cambiamos de plano sutil. Nos pueden mostrar viajes en el tiempo y el espacio con facilidad, llevarnos a vidas pasadas o incluso enseñarnos a protegernos en el astral. Actuarán señalándonos los problemas y no entrando en ellos.
Campo Mental Superior
Es un campo donde nos encontramos las jerarquías superiores de los seres anteriores, también algunos de los ángeles. Muchos de los ancestros, justo antes de pasar a una luz superior, se nos manifestarán desde este plano.
Estos seres nos pueden hablar, guiar, mostrar visiones; rara vez piden algo a cambio.
Las ofrendas para estos seres serían flores, agua, alimentos frescos, velas o inciensos.
Pueden participar en sanaciones superiores, ya no en la liberación de implantes.
No suelen actuar como intermediarios en los archivos akásicos, aunque sí aparecen junto con otros ángeles y seres del plano mental.
También se les puede identificar con un olor de flores o fresco; su cuerpo es más sutil y, al percibirlos, parece que se disuelven en luz, incluso parece que hacen esfuerzos para permanecer en un campo intermedio.
En este plano no existe la percepción del tiempo, por lo que estos seres se nos muestran igual en cualquier momento de nuestra vida. Cuando aparecen en sueños, nuestro sueño cambia de cualidad y se torna más elevado y concreto.
Campo Álmico o Causal
En este campo nos encontramos seres sutiles difíciles de definir. Rara vez se manifiestan y nos entregan mensajes, y muy pocas veces adquieren una forma concreta.
El sonido de sus mensajes se hace profundo y parece surgir de muchos lugares a la vez. No se mezclan con cuerpos densos de energía ni con el cuerpo físico. Su energía parece que inunda el lugar.
Sólo aparecen y trabajan en entornos limpios. Aparecen en grupo para estabilizar el campo en el que se manifiestan.
A estos seres les podemos pedir bendición, enseñanzas superiores o sanación del alma.
Las ofrendas pueden ser flores, agua, incienso y velas, mandalas, dibujos o trabajos específicos.
Campo Espiritual
En este campo nos encontramos con seres de gran sutileza y belleza. Se les distingue por su energía amorosa y sencilla. Suelen inundar el lugar con su presencia.
Pueden hablar, mostrar visiones y actuar si lo desean. No suelen intervenir ni aparecer.
En este campo trabajamos pidiendo la bendición y sanación superior del espíritu, reencontrándonos con la misión del alma, ayudándonos a conectar nuevamente con la vida.
Liberación de entidades
Tanto al trabajar en un campo etérico como emocional o astral, muchas veces nos encontramos con entidades asociadas a un trabajo concreto.
Cuando queramos liberar una entidad intentaremos apartarla del grupo o del foco del que se alimenta. Este paso es importante, pues nos será muy difícil liberar una entidad de un lugar donde lleva alimentándose años. Por ejemplo, si deseamos liberar la adicción al tabaco que un antepasado dejó sobre su hijo o nieto para que este deje de fumar, primero podemos intentar apartar a la entidad de la adicción del tabaco de la persona que está fumando por ella.
Una vez apartada podemos:
Despistarla. Es lo que normalmente se realiza en casi todos los tipos de chamanismo, incluido el chamanismo tibetano. Consiste en hacerle creer que la persona a la que se enganchó estará en un sitio que no va a estar, o la confundimos perdiéndola en otro lugar, apartándola del foco. Igual que las avispas que, al quitar el avispero, ya no saben dónde está su casa y se van. Incluso en algunas tradiciones se cambia la puerta principal de la casa de muro a fin de que la entidad que habita la casa no sepa entrar y se vaya.
Transmutarla. Este es un trabajo más elaborado y exige intervención. También tenemos que tener en cuenta que la mayoría de las entidades no querrán ser transformadas ni cambiadas, por lo que nos engañarán haciéndonos creer que hemos hecho algún trabajo decretando a los ángeles y a la luz con tal de apartarse de nosotros. Es muy probable que haya cambios con el trabajo, aunque entidades que llevan más de 100 o 200 años girando alrededor de un apellido, un lugar o una energía no van a dejar de hacerlo de un día para otro. Para transmutar una energía utilizaremos los rayos, la meditación, los cuarzos, los decretos… La mayoría de las veces podremos observar claramente cómo se escapan rápido con tal de no ser transformadas.
Negociar con ella. Desde los orígenes del chamanismo existe una forma en la que se negocia con la entidad y se «domestica», llevándola a que realice un servicio para la persona o para quien la domestica, a fin de que se vuelva útil. A veces este acto de domesticar surge tras una pelea astral, como muchos protectores de las enseñanzas budistas tibetanas; otras veces no es necesario demostrarle a la entidad la fuerza. En estos casos se la alimenta y se realizan ofrendas mientras ella realiza el trabajo de limpieza, protección o lo que se quiera hacer. Este tipo de trabajo es muy útil cuando vamos a limpiar una casa en la que viven personas y debajo o cerca hay personas que fueron enterradas: esos espíritus no querrán irse de allí, esa es su casa, y tampoco querrán ser transmutados ni elevar su energía fácilmente. Entonces se puede hacer un trato con ellos, dejándoles una parte de jardín, delimitando su espacio, a cambio de comida cada cierto tiempo, flores, agua…
Liberarla. Es probable que haya un enlace kármico con la persona a la que está enganchado. En ese caso se realiza un trabajo compasivo en que la persona pueda beneficiarse liberando su karma y a la vez la entidad también pueda librarse del karma que tiene con la persona. En esta forma, a la hora de hacer el trabajo se le realizan ofrendas y se le dedica una parte de la energía de la sanación a fin de que se libere ella también del karma que tienen juntos y pueda apartarse lejos de la persona.
Entregarle lo que busca. Tal vez la entidad sólo busca algo: tal vez está enganchada por codicia, una adicción, temor, busca la salud de la persona o incluso su vida. En estos casos se realiza un ritual o ceremonia donde asociamos esas cualidades que busca la entidad, buenas o malas, a una masa o a algo a lo que se pueda adherir energía etérica fácilmente, y se le entrega eso a la entidad con tal de que se vaya. Imaginemos una madre difunta que no puede irse tranquila porque su hija no tiene una casa en propiedad, y la hija sueña continuamente que la madre regresa para darle una casa en herencia. La mujer realmente falleció preocupada y no puede liberarse de la angustia y el remordimiento que vivió. Entonces podemos hacer una escritura falsa, o la hija puede plantar una planta en un jardín público haciendo como que es su casa, poniendo una valla con palitos o con piedras, a fin de que la madre se libere de su ansiedad y pueda dejar atrás ese remordimiento y culpa. En este caso hemos entregado a la entidad lo que estaba buscando, ayudándola a liberarse de la persona a la que estaba enganchada.
Es interesante ver que muchas veces estas entidades se alimentan de la atención que depositemos en ellas. Muchos chamanes, terapeutas y sanadores se pierden en la obsesión con los seres de planos sutiles, ya sean elevados o pesados. Mantienen contacto constante, los observan, los escuchan con atención, escriben cada cosa que les dicen e incluso les alimentan a diario. Deja de haber un diálogo o una escucha inteligente y se convierte en una obsesión.
Es bueno poner límites en nuestra vida tanto a seres como a personas, y que cualquier relación que tengamos no tenga apego ni obsesión alguna, manteniendo el foco en la presencia consciente en cada momento. Ser fieles a nosotros mismos con integridad, coherencia y transparencia.
Cuanto más caso hagamos a los seres, más importancia tendrán en nuestra vida, y en la mayoría de los casos ya tenemos demasiadas cosas que alimentar en nuestra vida: nuestro ego, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestros problemas, nuestros hábitos, nuestras cosas…
El buen sanador, el buen chamán, el buen caminante, cuando necesita algo, cuando tiene una duda, mira hacia dentro, en su propio templo interior, y escucha la respuesta de su corazón.
El buen guía de luz, el verdadero ángel, el verdadero maestro, calla, y desde su presencia te ayuda a que escuches la voz de tu alma.
